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Publicado en Königsberg (Alemania) en 1795, este ensayo político-filosófico breve sale a la luz tras
ProductID="la Revoluci�n Francesa">la Revolución Francesa, luego que un pueblo se alzara dispuesto a constituirse y gobernarse de acuerdo a los principios de libertad, igualdad y justiciapolítica. Por entonces las monarquías tradicionales perdieron fuerza y las tropas de
la República impusieron a los reyes de Prusia y España
la Paz de Basilea. Hubo quienes pensaron que se producirían reformas radicales a las instituciones vetustas, y en esa atmósfera de entusiasmo el sueño de la paz perpetua enunciado por Kant tenía esperanzas de concretarse.
Reflexiona acerca de los siguientes principios:
- Un tratado de paz que esté sujeto a la reserva de ciertos motivos capaces de provocar otra guerra en el futuro no debe ser considerado como válido.
- Ningún Estado puede ser adquirido por otro Estado mediante herencia, cambio, compra o donación, partiendo de la premisa que un Estado no es un patrimonio sino una sociedad de hombres que debe autodirigirse.
- Los ejércitos permanentes deben desaparecer porque constituyen una amenaza para otros Estados, ya que están siempre dispuestos al combate.
- Un Estado no debe contraer deudas que tengan por objeto sostener su política exterior.
- Ningún Estado debe inmiscuirse por la fuerza en la constitución y gobierno de otro Estado.
- Ningún Estado que esté en guerra con otro debe permitirse el uso de hostilidades que imposibiliten la confianza recíproca en la paz futura.
Todas estas leyes deben ser consideradas como prohibitivas en la intención de quienes poseen la fuerza, si bien la primera, la quinta y la sexta se dan como valederas en cualquier circunstancia y recomienda su ejecución de inmediato, mientras que la segunda, la tercera y la cuarta admiten demoras en su aplicación, aunque sin perder de vista el fin propuesto.
A continuación el filósofo elabora artículos definitivos de la paz perpetua entre los Estados, asegurando que la misma no es algo natural sino que debe ser instaurada.
- La constitución política de todo Estado debe ser republicana, considerada la más conveniente porque surge del concepto de derecho. Distingue la constitución republicana de la democrática, siendo la primera la forma de la soberanía de quienes constituyen la sociedad política (autocracia, aristocracia, democracia) y la segunda la forma de gobierno (republicana o despótica). La forma de gobierno importa por sobre la forma del Estado, debe ser adecuada al concepto del derecho y basarse en el sistema representativo.
- El derecho de gentes debe fundarse en una federación de Estados libres. Los Estados, en sus relaciones mutuas, deberían sacrificar su libertad sin límites y adherir a leyes públicas coactivas, constituyendo un Estado de naciones que llegue a contener a todos los pueblos. Aún si no se quiere esto último se puede acudir a una federación de pueblos que evite las guerras y las injusticias.
- El derecho de ciudadanía mundial debe limitarse a las condiciones de una hospitalidad universal. La idea de un derecho de ciudadanía mundial es un complemento necesario del código no escrito del derecho político y de gentes, que de este modo se eleva a la categoría de derecho público de la humanidad y favorece la paz.
Kant no duda que el mundo llegará a conocer algún día los beneficios de una paz perpetua, aunque para ello es necesario que se cumplan en los Estados ciertas condiciones, relativas tanto a su política interna como exterior. Ante todo, es imprescindible que la política nacional e internacional esté en sintonía con las exigencias del derecho y de la moral.
Sin duda La paz perpetua fue escrita como contribución a concretar un estado de derecho público universal. Si bien no se cumplió el anhelo de su autor, vale rescatar su optimismo y el hecho de que las páginas en cuestión hayan servido de base a la elaboración de otros pensamientos democráticos.