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Shvoong Principal>Libros>Reseña de Musas, Las Mujeres Que Inspiraron a los Grandes Artistas

Musas, Las Mujeres Que Inspiraron a los Grandes Artistas

Reseña del Artículo   por:Donanfer     Autor : Anònimo
ª
 
Detrás de cada gran hombre siempre hay una gran mujer, al menos en la historia del arte. Aunque relegadas a un segundo plano y eclipsadas por la popularidad de sus pigmaliones, las musas han sido tan significativamente importantes en la vida de los mas grandiosos virtuosos como su propia obra, en la que dejaron su huella indeleble .Las hubieron de todo tipo, mayores, pequeñas, de mediana edad, y sin distinción de clase social, desde la pequeña Alice Liddell, la pequeña casi ninfa de nueve años que dio vida a la obra más acreditada del matemático Lewis Carroll: Alicia en el país de las maravillas y cuyo argumento de casi fàbulaa también se convirtió en historia sòlida para Lolita., la novela de Nabokov,…hasta letrados de la mas encumbrada sociedad como Dora Maar que finaliò sus dìas desquiciada y sola, rodeada de valiosìsimos cuadros de su ex amante Picasso, de los que no se deshizo de ellos mas allà de los apremiantes ahogos económicos de sus últimos años de vida. La inteligencia de - Lou Andreas-Salomé, ademàs de su belleza y su enorme cultura cautivaron a cuanto hombre pasò por su vida. Desde el filósofo Paul Reé al padre del psicoanálisis Sigmund Freud pasando por el poeta Rilke, ninguno quedó exento ante el artificio de esta escrupulosa escritora rusa, tanto que en los grupos de intelectuales se afirmaba sin margen a la duda que quien conocía a Lou Salomé, a los nueve meses traía un libro al mundo. Fue Niestzche, misógino declarado, quien más quedó turulato por ella, hasta el punto de no volver a amar nunca jamàs a otra mujer. De sus pasiones malogradas hacia ella y por ella salió Así habló Zarathustra,…. fue lo único que sacó provecho de aquella relación pues Lou Salomé estaba exenta al deseo que despertaba en los hombres, tal es asì que se mantuvo virgen hasta los treinta, jamàs consumó su matrimonio con el doctor Andreas y siempre rechazó a Nietzsche una y otra vez hasta que este terminó dándose por vencido.- A Gala, musa de Dalì, fue su primer marido, el poeta Paul Eluard, quien la introdujo en los ámbitos màs intelectuales de Paris; allí conoció a otros maestros del surrealismo como André Breton y Max Ernst pero fue por el pintor Salvador Dalí por quien se sintio cautivada para siempre, y por esa pasiòn vivida sin lìmites pasaría a la posteridad. Gala no sólo fue su mujer y su musa, también su agente, su conexión con el mundo real y el único hilo que según el propio pintor le unía a la cordura. - Edie Sedgwick: miembro integrante de una familia de la alta sociedad estadounidense, desde muy joven inentò escapar del hado señalado preestablecidamente para las jovencitas de su clase: el matrimonio y la vida sin complicaciones. Edie abandonò sus estudios de arte para trasladarse a Nueva York donde se volvió una consumada party girl, gracias a su impetuosa personalidad y su desfachatez pronto se convirtió en la chica de moda y cuando Andy Warhol la descubriò en una fiesta cautivò a la concurrencia realizando ejercicios de equilibrio sobre una plataforma, èl tambièn quedó fascinado por su belleza, El romance virtuoso, casi platònico entre Warhol y Edie comenzó a esfumarse ràpidamente ++++++++ y ella lo reemplazò por uno más voluptuoso con Bob Dylan, a quien se supone que ayudo en la inspiración de varias canciones . Las drogas y un largo historial de internaciones en neuropsiquiátricos acabaron por destruirla, cuando apenas tenía 28 años. Ser fuente de inspiración no es siempre un trabajo grato y a los capricho de los artistas y su humor cambiante a veces hay que sumar la ingratitud de sus seguidores, que atribuyen a la musa las debilidades del propio genio y hasta su ocaso, algo así le ocurrió a Yoko Ono, sobre quien siempre planeará la sombra de la disolución de los Beatles y es que los artistas pueden llegar a ser muy crueles pero el público lo es aún más. La historia de las artes está colmada de musas de carne y hueso, de féminas inspiradoras que animaron el calor del hogar, entendieron a los artistas y les dieron lo mejor de sí para que ellos pudieran crear una obra, inmersos en su mundo, con su retaguardia material bien cubierta por el aliento y el esfuerzo de una mujer. Musas de sueño o idealizadas, como Beatriz para Dante -el creador del Infierno- o Laura para Petrarca -el famoso sonetista italiano-. Otras totalmente ciertas como María Josefa Vidaurreta para Juan Marinello, Mercedes Para Gabriel García Márquez, Gala para Salvador Dalí -el genio surrealista- o Fina García Marrúz para Cintio Vitier. Grandes mujeres que han vivido los más crudos momentos con sus hombres, que sufrieron vicisitudes, la incomprensión y pocas veces el triunfo de los grandes artistas. Muchos descubridores de figuras y talentos son como niños grandes, llenos de ingenuidad y otras veces de la fiebre creativa que los mantiene alejados, por períodos, de la realidad más acuciante. No hay un gran artista sin su musa, sino la tiene se la inventa, cual Quijote con su Dulcinea, como aquel loco maravilloso, diestro para enfrentar molinos de viento, y todo lo capaz que fuera necesario para salvar a la mujer que le provocaba tantos sueños.
Publicado el: 22 febrero, 2009   
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