Como si fueran piezas sueltas de un rompecabezas inconcluso que urdieron la proverbial amistad entre Gabriel García Márquez
y Mario Vargas Llosa, estimularon a Ana Gallego y Angel Estebán a delinear un retrato literario de los autores que alumbraron el "boom" de la literatura hispanoamericana. "De Gabo a Mario" es el título del texto presentado hoy en Madrid y que ha sido escrito a cuatro manos por ambos escritores, especialistas en Literatura y Filología Hispanoamericana. De acuerdo con los autores de De Gabo a Mario la amistad se quebrò hace más de treinta años, cuando un puñetazo propinado supuestamente por Vargas Llosa a García Márquez terminó con la relación. Fue hace más de treinta años, (estàn por cumplirse treinta y tres, precisamente ) el 12 de febrero de 1976, cuando un puñetazo aplicado virtualmente por Vargas Llosa a García Márquez le puso el broche final a una de las amistades más fructíferas de la historia de la literatura. Ambos biógrafos sostuvieron que la reyerta fue motivada por una "cuestión personal", que todos ignoran debido,-segùn recordaron-, al pacto de silencio que ambos literatos sostienen hasta el día de hoy.Las "diferencias ideológicas" resultaron las causas que resquebrajaron la relación y llevaron a ambas celebridades de las letras a un distanciamiento paulatino, tras haber armonizado ambos en los años setenta en Barcelona. Los escritores se conocieron en Venezuela, en 1967, a propòsito de la entrega a Mario Vargas Llosa del Premio Rómulo Gallegos, el galardón más importante de América Latina. Desde entonces y a partir de ese instantes, el futuro Premio Nobel y el autor peruano iniciaron una amistad estrecha que convirtió incluso al autor colombiano en el padrino del segundo hijo de Vargas Llosa."De Gabo a Mario", publicado por Espasa, no sólo relata las "raíces" de una amistad y un desencuentro, sino que procura examinar mas allà, por ejemplo, el protagonismo de los escritores latinoamericanos en el paisaje cultural de Occidente en los años sesenta y setenta, así como su fidelidad al triunfo de la Revolución cubana. Una relación que encontró su primer escollo, en 1971, a raíz del confinamiento del poeta cubano Heberto Padilla. Vargas Llosa fue "el primero" en aproximarse a Cortazar y Carlos Fuentes, a la Revolución cubana y en apuntalarla, en tanto García Márquez se mantenìa al margen. Cuando el "caso Padilla", tomò estado pùblico casi todos los escritores condenaron el proceso contra el poeta cubano y comenzaron a distanciarse de la Revolución, el que más se distanciò fue Vargas Llosa; sin embargo, García Márquez mantuvo su adhesión". El caso Padilla fue el principio del fin , aunque, la amistad se mantuvo intacta hasta 1976 entre el autor colombiano y el peruano pese a las diferencias "cada vez más crecientes" respecto a Cuba. Mario Vargas Llosa ha acusado a Gabriel García Márquez de ser “un cortesano del régimen de Fidel Castro” que “ha estado a favor de la dictadura en Cuba desde hace muchos años” y de haberse “acomodado” ante los abusos contra los derechos humanos que se producen en la isla. En Colombia, el silencio de Gabo frente a la represión en Cuba es un tema recurrente en las últimas tiempos <García Márquez es un escritor cortesano de Fidel Castro al que la dictadura muestra como una coartada en el campo internacional. Se ha acomodado hasta ahora muy bien con todos los abusos y atropellos a los derechos humanos que ha cometido la dictadura cubana, diciendo que en secreto consigue la liberación de algunos presos políticos. Para nadie es un secreto que Castro regala a sus cortesanos y amigos algunos presos políticos de vez en cuando….sentenciò Vargas Llosa, a la vez que subrayó que el adjetivo de “cortesano” es el que “mejor le va a García Márquez”…. “No sé qué otra cosa hace yendo él a Cuba a lucirse junto a Fidel Castro”, que le enseña al mundo “que tiene un escritor importante que mostrar”. “A él eso de decir que consigue liberar a presos le lava la conciencia –continuó Vargas Llosa con referencia a García Márquez, que cumplió setenta y cinco años el pasado mes de marzo–. A Vargas Llosa le pàrecìa más bien una declaración de un cinismo repugnante. Pero cada escritor es como es y asume con responsabilidad ese tipo de conductas.” El novelista peruano se mostró escéptico sobre un posible cambio de postura de García Márquez: “Jamás he leído un artículo o un ensayo de García Márquez que explique en términos morales y en términos cívicos esa adhesión sistemática y que parece puramente beata, porque intelectualmente tendría que explicarla y no lo ha hecho”. García Márquez condenó el fin de semana pasado la pena de muerte “en cualquier lugar, motivo o circunstancia” en respuesta a su colega estadounidense Susan Sontag, quien lo criticó por guardar silencio ante las recientes ejecuciones en Cuba. Sin embargo, unos días después, el pasado 1 de mayo, el Nobel se unió a ciento sesenta y tres intelectuales y personalidades de numerosos países que apoyaron al régimen cubano en un manifiesto que denunciaba el peligro de una intervención militar norteamericana en Cuba. Más de treinta años después, es casi imposible vislumbrar un abrazo cercano entre el "poeta y mago de la palabra", García Márquez, retirado largas temporadas en México, y "el arquitecto" Vargas Llosa, viajero incansable y constructor de universos.