Los objetivos de la pedagogía de Manyanet, la proyecta hacia un horizonte de finalidad, estas son las
bases sobre las que sustenta el arco de su
pedagogía. Manyanet en su visión de fundador les atribuye la categoría de elementos fundamentales asociados a la espiritualidad. Manyanet no quiere enfocar su enseñanza desde el punto de vista meramente pedagógico, sino también desde lo espiritual. Para Manyanet la cultura del corazón siempre debe estar acompañada del entendimiento tiene que haber una concordancia ente educación – corazón y entendimiento,
instrucción. Manyanet hace énfasis que el término cultura como determinante del corazón y del entendimiento que invade todo el ser del hombre, pues es ineludible que éste pueda evitar la dimensión espacio-tiempo en la cual está inmersa. Para una compresión más exacta de este aspecto es sumamente importante tener claro las diferentes s acepciones que el concepto de cultura pudiese tener.-Antropológico: se define como un sistema global de vida, creencias, manifestaciones artísticas, folklóricas, símbolos, instituciones que vertebran la organización y el desarrollo de un pueblo. Según El Vaticano II, cultura indica todo aquello con lo que el hombre afina y desarrolla sus innumerables cualidades espirituales y corporales. Escala de valores: la cultura es lo producido por el hombre según unos fines valorados, como lo cultivado intencionalmente en atención a los valores que en ella residen, los cuales dan sentido a la obra del hombre. Humanístico: se entiende por cultura como el cultivo del hombre. La raíz etimológica de esta palabra proviene del latín colere, vocablo que sugiere ambiente, alimentación, cuidado, protección, orden y desarrollo. En el terreno educativo la cultura es el fruto de un paciente y renovado esfuerzo de perfección, de conquista diaria, de interacción entre el educando y todos los agentes educativos en especial el maestro. Manyanet se refiere a la cultura como “al cultivo del corazón y del entendimiento en si es el “cultivo del hombre” pero desde la perspectiva de la idea que tiene Dios de del hombre, no la que tiene el hombre de sí mismo. Dios ha revelado esta idea a través de Cristo – el hombre como imagen de Dios. En la antropología bíblica el corazón es la fuente misma de su personalidad conciente, inteligente y libre, la sede de sus elecciones decisivas, la de la ley no escrita y la de la acción misteriosa de Dios. El corazón no es solo el centro orgánico de y funcional del hombre, la verdadera educación cristiana basada en la piedad, es la única que puede satisfacer al corazón y hacerle temporal y eternamente feliz. La educación del corazón exige renuncia y desprendimiento y poner únicamente los ojos en Dios, el bien supremo, siendo obedientes a su voluntad. El progresivo dominio del corazón humano mediante la educación o cultura del corazón, significa llevar al hombre a su principio y fundamento, donde descubre su propia identidad en la perspectiva con Dios. La cultura del corazón tiene por objeto llevarle a interrogarse sobre su lugar en el cosmos desde la profunda interioridad. Una forma privilegiada para conseguirlo es el denominado examen de conciencia, que es como una lámpara en un lugar oscuro que alumbra y deja ver cuanto dentro de él se encierra. Según Manyanet la voluntad es como la reina de las tres facultades superiores del hombre. La facultad superior que tiende al bien propuesto por el entendimiento. La voluntad puede querer el bien por si misma, por ser el bien absoluto o como camino para conseguir otro bien, pero el hombre puede establecer una escala de bienes o valores, en esto consiste la libertad. La meta esencialmente ha de proponerse la educación.