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Síntesis y críticas breves

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La Tumba de Tutankamon: Comienza la Maldición

por : Donanfer    

Autor : Anònimo
“Cosas maravillosas“, dijo ràpidamente casi sin pensarlo Howard Carter respondiendo a la pregunta de Lord Carnarvon por lo
que veía en su interior. A continuación, terminó por romper el sello de la entrada y serpenteando se deslizò en el interior de la càmara buscando aquel imaginado fabuloso tesoro disimulado entre las arenas y las piedras del Valle de los Reyes por más de tres mil años. Detràs de la segunda puerta la luminiscencia de sus teas encendidas alumbraron el mayor tesoro que ningún investigador de arqueología pudiera sospechar o figurarse antes: efigies de animales, retratos,estatuas, blasones, oro, joyas de todo tipo. El silencio se hizo aún más profundo, sepulcral; la totalidad de los invitados a la apertura quedaron abstraídos ante tantìsima belleza. Carter se percató rápidamente de que su descubrimiento se habìa convertido en el más importante de toda la historia de la Egiptología hasta ese momento, y creíblemente en muchos años más. La tumba tenía cuatro cámaras; en la tercera de ellas estaba la Sala del Tesoro en la que una magnánima estatua de Anubis almacenaba y protegía el cofre donde se guardaban los órganos de Tutankamón. Tan solo siete semanas más tarde de haber abierto la cámara mortuoria, lord Carnarvon, el patrono de la expedición y mejor amigo de Howard Carter,falleciò a causa de una neumonía. Cuando, supuestamente, dan cuenta del hecho que aquel mismo día de abril de 1923, las luces de todo El Cairo se extinguieron, y el devoto y apegado perro de Lord Carnarvon, a miles de kilómetros de distancia, en su Inglaterra natal, cayera muerto en ese mismo momento en que su amo había muerto. Aquella muerte no había sido la primera. Durante meses Howard Carter había estado dragando toda aquella zona en busca de una misteriosa tumba y de un ignoto faraón que podría estar enterrado por allí. Ansiaba encontrar a Tutankamón mas que cualquier otra cosa, pero hasta entonces la pesquisa había sido infructuosa. Cierto día Carter se presentó con un canario, y que cuando le preguntaron, dijo que era para que le aportara suerte. A los pocos días de estar el canario en el campamento, sus ayudantes lo avisaron de que habían desenterrado lo que parecían unos escalones que bajaban a algún sitio. La habían encontrado. Por fin, parecía que aquel pájaro sí les había traído suerte; justo el mismo día en que Carter abrió la cámara mortuoria, una cobra, imaginada como el animal sagrado sindicado a los faraones, acometió al canario y lo desnucó. Los trabajadores egipcios empezaron a pensar entre murmuros que era el espíritu de Tutankamon encarnado en aquel animal. Seis meses después de la muerte de Lord Carnarvon, falleció su hermano Aubrey tras ser intervenido quirúrgicamente (la operación era una intervención aparentemente sin demasiada importancia, y no implicaba riesgo de vida). Arthur Mace, el ayudante personal de Carter murió al poco de una pleuresía. En 1926 Georges Bendi egiptólogo francés que había asistido a la apertura, tambièn dejò de existir al caerse en las escaleras visitando la tumba. Otro de los visitantes diplomático, un príncipe egipcio, murió tras participar en un tiroteo de balas perdidas; el egiptólogo egipcio James Breasted lo hizo de una infección; George J. Gould, norteamericano, se resfrió en la tumba y murió poco después. Al secretario personal de Carter,Richard Bethel, lo encontraron muerto como consecuencia de un infarto, y al poco tiempo, fue su padre, el que se quitò la vida, arrojándose al vacìo por una ventana, y así hasta una veintena de extrañas muertes, sin explicaciòn.¿La maldición? ¿pura casualidad? No hay nada lógico que induzca a pensar que hay una maldición y el mejor ejemplo de ellos es Carter, el más implicado, a quien no le ocurrió ninguna fatalidad. Aùn subyace en la mentalidad social que a quienes profanan una tumba, siempre debe sucederles algo.  
Publicado el: enero 31, 2009
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Comentarios sobre La Tumba de Tutankamon: Comienza la Maldición

Showing 1 out of 1   Añada su comentario.
  1. 0 Puntuación sábado, 31 de enero de 2009
    1

    Carloskorr

    No siempre, pero debería!

    Quizás sea una maldición o un mero acto de justicia, tal ves Dios salvo a Carter porque pudo leer su corazón y, al ver un interés genuinamente científico lo protegió, de todas formas, sea por una maldición o no, nadie se va sin que lo llamen. Éxitos!

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