Schopenhauer dijo que la belleza es una carta de recomendación que nos gana de antemano los corazones. Pero además, ésta
puede conllevar infortunios y adversidades . En el tronco de la civilización occidental, emergió una de las mujeres más célebres de los mitos, las leyendas y la erudición universal. Su nombre es sinónimo de hermosura excepcional como también de guerra. Rivalidad de las diosas más poderosas y deseos de los reyes más ambiciosos; debido a su gran belleza, fue secuestrada por el príncipe troyano Paris, dándole principio a la Guerra de Troya. La figura de Helena se ha transformado en el secreto enigmàtico del deseo y la desgracia. Desde su concepción, Helena fue un personaje mitológico regado de erotismo. Sus padres fueron Leda y el dios Zeus. Ella, una reina mortal; él, amo y señor del Olimpo. Bajo el disfraz de un delicado y hermoso cisne, Zeus sedujo a Leda para yacer junto a ella, cuya pasión luego sería reclamada por su esposo Tindáreo, rey de Esparta. Como resultado de esa misma noche de deseo, Leda puso dos huevos: de uno nacieron Helena y Pólux, ambos inmortales y supuestos hijos de Zeus, y del otro, Clitemnestra y Cástor, mortales considerados hijos de Tindáreo. Cástor y Pólux fueron considerados gemelos y se los conocía como Dioscuros. Otra versión nos dice que Helena nació de la unión de Némesis, diosa de la venganza y la justicia, y Zeus, transformados ellos en oca y cisne. El huevo que puso Némesis llegó a las manos de Leda, quien cuidó de Helena como si fuera su auténtica madre. En cualquier caso, la mitología cuenta que la joven Helena era famosa por su belleza insuperable. Un día fue sorprendida y raptada por Teseo, el héroe ateniense. Pero al regresar a su cuidad, el pueblo no permitió la entrada de la bella espartana, por lo que Teseo la condujo junto a su madre Etra. Luego se marchó al Hades para raptar a Perséfone con la ingenua intención de convertirla en esposa de su amigo Pirítoo, y durante esa estancia, los Dioscuros rescataron a Helena y tomaron como prisioneras a la madre de Teseo y a la hermana de Pirítoo, para conducirlas hasta Esparta y convertirlas en esclavas.El tiempo pasó, Helena creció y su belleza también. Presos de su legendaria hermosura, pretendientes de todos los rincones de Grecia acudieron a ella para desposarla. El futuro marido no sólo sellaría su futuro junto a la mujer más deseada del mundo conocido, sino que además ocuparía el trono de Esparta. La bella Helena de Esparta ya había sufrido los anhelos sin freno de un hombre irracional cuando Teseo la raptó y luego fue rescatada por sus hermanos Castor y Pólux. Cuando alcanzó la edad para casarse, su padre Tindáreo temía una guerra entre los pretendientes, por lo que –siguiendo el consejo de Ulises- convocó a todos los candidatos para un juramento que consistía en acatar la decisión de Helena y auxiliar al futuro rey si en algún momento su esposa le fuese disputada. Una vez realizado el juramento, Helena escogió como marido a Menelao, hermano de Agamenón, rey de Micenas, que, a su vez, se casó con su hermana Clitemnestra. Entre tanto, en Troya se llevó a cabo el Juicio de Paris, donde la diosa Afrodita le había prometido a éste el amor de la mortal más hermosa del mundo, Helena, como premio por haberla elegido como la diosa más bella. Cuando Paris visitó Esparta, Afrodita provocó que profundo amor por el príncipe troyano Paris y ambos huyeron de Esparta, sin saber que su audaz escape desataría la más legendaria guerra de la historia: la guerra de Troya. Algunas versiones declaran que los enamorados no fueron muy bien recibidos al llegar a Troya, mientras otras versiones afirman que todos los troyanos se enamoraron de Helena y que incluso el rey Príamo juró que nunca la dejaría marchar. La única verdaderamente sabia fue la hermana de Paris, Casandra, quien gracias a sus dones premonitorios advirtió la ruina de la ciudad, pero no fue escuchada, sino que castigada y recluida en una celda. Los espartanos sitiaron Troya por diez años. Fuera de la ciudad amurallada ambos pueblos se disputaban ya no sólo a Helena, sino el poder. Todo esto dio origen a otras leyendas, dentro y fuera del territorio, antes, durante y después de la mítica guerra: la espera de Penélope, la muerte de Héctor y la del invencible Aquiles, el gran caballo de madera, la venganza de Electra, el mito de Eneas, los viajes de Ulises, etc. Cuando los espartanos lograron ingresar a la ciudad, la merodearon por completo. El destino de Helena varían según las fuentes. Algunas dicen que fue exaltada y enviada a los Campos Elíseos o a la isla Leuce, en compañía de su legítimo esposo Menelao. Otras declaran que en Leuce se casó con Aquiles y de la unión nació su hijo alado Euforión. Lo cierto es que el mito de Helena ha nutrido por siempre a poetas y artistas de todos los continentes, desde la Grecia clásica hasta la actualidad.