La inseguridad del pequeño Jacques Cormery por ser de un nivel socio-econòmico bajo y, criado en una familia de iletrados,
le hace sentirse por debajo de otros.
Su familia estaba compuesta por su madre Catherine, su abuela materna , su hermano Henry y su tìo materno.
Quien lideraba este grupo, era la abuela; por ser la ùnica adulta saludable de la familia. Catherine, la madre, era casi sorda y con cierto retardo, a causa de una enfermedad que sufriò de niña. Su tìo era sordo.
La abuela era una mujer poco paciente, que castigaba físicamente a sus nietos; ante lo que su hija, no se enfrentaba por ser pasiva, tan respetuosa y temerosa a su madre; y, lo ùnico que hacìa en momentos asì, era consolarlos.
A pesar de sus pocos años,
Jacques sentìa que su familia no le ponìa en claro què cosas eran buenas y malas en la vida; creìa que su padre, sí hubiera podido guiarlo mejor; pero, le habìa perdido cuando era sòlo un bebè, en la I Guerrra Mundial; al presentarse como soldado del ejèrcito francés,
cuando Argelia era dominio de Francia.
El ùnico sentimiento bueno e intenso que tuvo por su padre, fue la tristeza de saberlo muerto a una edad temprana, 29 años; cuando èl, ya contaba con 40 años, cuando por primera vez visitò su tumba.
Esta familia de argelinos pobres, se esforzò en enviar a los dos niños a la escuela; donde Jacques se desempeñò muy bien, siendo su Maestro el Sr. Bernard; quien era muy entregado a su trabajo y se sentìa màs unido a los hijos de sus amigos, que como èl, fueron a la I Guerra Mundial; pero, terminaron muriendo en ella; por lo que èl, sentìa que debìa ser como un padre para ellos; y eso lo manifestaba a los niños.
Gracias al Maestro Bernard,le fue posible a Jacques ingresar a un Liceo; lo que le daba la
oportunidad de progresar en la vida; pues, convenciò a la abuela de que era lo mejor para Jacques y su familia. Este maravilloso hombre, evitò que Jacques quedara con el gran dolor de saber que era el ùnico de los 4 niños aptos al Liceo, a quien su familia le truncaba la oportunidad de progresar , por carecer de dinero.
Ingresa al Liceo a sus 9 años, allí hace amistad con el niño Georges Didier, un niño francès que le hacìa sentir muy bien; porque veìa en Georges, a alguien con idea màs claras sobre lo bueno y lo malo, un niño con nociòn más sòlida de lo que es Patria; y , no como en su caso, que no se sentìa enraizado a Argelia, aunque naciò allì, sus ascendientes no lo eran. Georges tenía una familia completa y gozaba de una vida còmoda. Era algo incongruente que Jacques se sintiera tan bien , con alguien que representaba todo lo contrario a lo que èl era; hasta el punto de controlar sus malas palabras, tan tìpicas en él.
Uno de los grandes defectos de Jacques, era sentirse herido por cosas que no eran graves; pero, como dejaban en evidencia su pobreza, le era imposible dejar de sentir vergüenza; como cuando declarò en el Liceo, que su madre trabajaba de criada; y, al ver que su abuela , en la primera clausura del Liceo, era la ùnica que llevaba pañoleta en lugar de sombrero. Por sentir estas vergüenzas, él sentìa repugnancia por sí mismo.
Jacques, tenìa la necesidad de hacerse notar en el Liceo, lo conseguìa con su buen desempeño escolar y estrafalarias travesuras. Si tenìa que tomar pose de valiente, cuando en realidad morìa de miedo, èl lo hacía. Mostrar seguridad falsa ante los demàs, hasta su edad dulta, fue su costumbre; porque entendiò que eso le daba màs oportunidad de avance.
Por imposiciòn de la abuela, desde sus 13 años, tuvo que renunciar a sus 3 meses de vacaciones, para ponerse a trabajar. Cumpliendo esos trabajos , comprendiò que el dinero que ganaba no sustituía en lo más mínimo las delicias sencillas que viviò en sus anteriores vacaciones; como disfrutar de la playa, jugar con sus amigos del barrio. Sin embargo, era innegable que le resultaba satisfactorio, ayudar a su familia; ademàs que , eso le sirviò para rebelarse a los maltratos de su abuela, con èxito.
Jacques Cormery, siendo ya un hombre de 40 años, tenìa una vida de triunfos y, consideraba que lo que lo que habìa sido para èl, el empuje para abrirse paso en la vida, fue una fuerza oscura; porque , esta fuerza tenìa como base el descontento por su origen humilde, a su miedo a la pobreza, a su dolor por saberse en desventaja. Por todo èsto, se sentìa innoble, grándemente inferior a su madre; que, aunque era una mujer ignorante, fràgil, de un mundo tan pequeño; no estaba envuelta de tantos fastidios, ni temores.
A sus 40 años, Jacques sentía que iba de bajada; porque, su juventud la perdía y se acercaba dìa a dìa a su muerte; y sobre todo, tenìa que contemplar la muerte de sus seres queridos. Jacques Cormery para tranquilizarse de estos miedos, tenìa la esperanza de que esa su fuerza oscura, le diera tolerancia para envejecer y morir.