En esta genial obra, el autor, Albert Camus (Nobel de Literatura) uno de los grandes novelistas del siglo XIX, encarna en
Meursault, el personaje principal, al hombre común de la post guerra. Abúlico, apático, ateo, frío y desconectado de todo sentimiento humano,
Meursault no parece tener un gesto de amor o de odio hacia nadie. Ni siquiera la muerte de su madre logra conmoverlo. Ni la bella María, que lo ama de forma incondicional. Meursault es un hombre vivo pero sin propósito en este mundo, que no siente respeto alguno por la vida o la muerte. Así, por ayudar a su amigo Manuel en una trifulca en la playa, sin más mata a un hombre de varios disparos, hecho que no le produce ningún remordimiento. Por el asesinato es encarcelado, enjuiciado y condenado a muerte, cosa que Meursault se toma con bastante tranquilidad, lo que asombra profundamente al juez, al fiscal, al abogado defensor y a la propia María que suele visitar al preso. Una vida sin sobresaltos, con un trabajo
mediocre y aburrido, al margen de la vida social, parecen ser las secuelas que ha dejado la II Guerra Mundial en los hombres corrientes, y Meursault representa esa disociación del mundo real a la perfección. En sus modales, su forma de vestir, de hablar, de actuar, hasta de amar. Es un hombre solo viviendo en un mundo de hombres solos, parece ser el mensaje de Camus en esta novela reveladora y profunda, que anticipa de manera fehaciente el aislamiento social al que se irá sometiendo el hombre en los años y siglos venideros. Escrita con una pluma brillante, El extranjero muestra las costumbres y escenarios de la Francia de mediados del siglo XIX con una mirada crítica e incisiva.
En su momento la obra de Camus fue elogiada por la crítica mundial, lo que le valió el Nobel de literatura. El extranjero es la prueba concreta de su genio, y de por qué ha sido destacado como uno de los mejores escritores franceses de todos los tiempos.
Mi calificación: “Muy buena”.
Mi recomendación: Es un buen libro que, sin embargo, por estar escrito los diálogos en “indirecto”, se torna por momentos un poco denso. Hay que tener en cuenta que ha sido escrito hace muchos años, hecho que no le resta méritos, pero que sí enfrenta el estilo con lo que se puede leer en autores actuales.
Otro libro del mismo autor: Los justos, La peste.