La narración empieza con el descubrimiento de una tumba en Cartagena,
que podría dar crédito a una antigua leyenda
de la zona. Inmediatamente
la novela se traslada a la
antigua Cartagena de varios lustros atrás,
en donde una famila acomodada y frívola desarrolla una vida amarga.
La madre, libertina y de libre hacer; el padre, que nunca tuvo la
capacidad de llevar las riendas del hogar, y una pequeña niña que
convive con las esclavas de la familia. Es esta pequeña niña quien se
convierte en el centro de atención de la familia y la población cuando
es atacada por un perro rabioso, y su enfermedad es confundida con una
posesión diabólica.
De acuerdo con los consejos de las autoridades eclesiásticas, la niña
es alojada en un convento de monjas, en donde la madre superiora ve la
tarea de cuidar de la poseida como un castigo del
arzobispo de la
ciudad, debido a las continuas rencillas que las organizaciones que
ambos representan mantienen.
Un joven clérigo, que es la mano derecha del arzobispo, se encarga del
cuidado de la niña y del estudio de su caso para analizar la
posibilidad de realizarle un exorcismo.El clérigo mencionado confunde
sus sentimientos y cuando menos lo espera, se encuentra ciegamente
enamorado de la pequeña.
El final cuenta las consecuencias de los actos que ambos, uno por confusión y la otra por inocencia cometen.
Muy interesante novela de este escritor colombiano que nos tiene
acostumbrados a buenas novelas sitiadas cronologicamente en la Colombia
de finales del siglo diecinueve.