666
número que aparece en el capítulo 13 versículo 18 del libro de Apocalipsis o Revelación.
Juan autor del Apocalipsis
dice que todo le fué dictado por seres espirituales, entonces éste
número debe contener un antecedente o alguna advertencia.
Según las escuelas iniciáticas contemporaneas a Juan, el 33 significa dos veces tres, es decir dos triángulos entrelazados, de los cuales uno representaba lo material y el otro lo espiritual.
Este simbolo empezó en Thoth dios egipcio conocido como Hermes Trismegistro quién lo explico con la frase: como es arriba es abajo.
Según ésto el número 33 es un símbolo de equilibrio entre lo material y lo espiritual, lo opuesto o contrario al número 33 es el número 66 que significa lo material, lo tangible lo grosero o alejado de lo espiritual.
De aquí que el 666, tres veces seis signifique materialismo en grado superlativo de práctica y expresión en absoluto desencuentro con el espíritu.
Cuando el Apocalipsis menciona el número 666, como símbolo de destrucción no insinúa fechas dejando al criterio del lector la época probable de su aplicación, hace referencia entonces a una época en que el mundo está sumido en un materialismo intransigente destructor de todos los valores humanos y en especial de los espirituales, lo que viene a ser implicitamente negación del propio ser, no se habla aquí en sentido religioso, ese es otro asunto que no siempre está ligado a lo espiritual.
Si bien el Apocalipsis no menciona fechas la Gran Pirámide si, pues es una construcción con permanente referencia a fenómenos astronómicos y en ella encontramos la suposición de que el 666 se refiere a tres fenómenos separados pero semejantes entre sí.
El eje meridiano de la gran pirámide señala periodicamente el agrupamiento de tres constelaciones sucesivas para construir una edad lo que coincide admirablemente con los tres símbolos representados por la Gran Esfinge, que junto al Zodíaco de Denderah forman un complejo y admirable sistema astronómico-geométrico-simbólico.
Al finalizar cada ciclo repetitivo de 6660 años sucesos de origen cósmico y terraqueo obligan al hombre a iniciar de nuevo olvidando los hechos traumáticos.
Como el símbolo se encuentra al final de la línea cronológica-profética resulta lógico suponer que se refiere a fenomenos que ocurrieron en el pasado pero con probabilidades de que ocurran en nuestro tiempo, puede referirse a el planeta Barnard 1 que gravita alrededor de la estrella Barnard, fotografias exhibidas por el astrónomo Peter Van Kamp en abril del año 1963, cuya orbita es de 6660 años terrestres, razón por la que ciclicamente, cada 6660 años se acerca a nuestro sistema solar.
Requirió mucho tiempo la investigación que permitió encontrar coincidencias que corroboraran y fundamentaran la correlación cosmo-humanas, dos de éstas coincidencias son:
1. El punto en que aparece el sol marcando el equinoccio de primavera de año en año. Efectúa su
recorrido a traves del zodíaco en 25.920 años , los médicos constataron que el hombre efectúa
cada día 25:920 respiraciones, 18 por minuto.
2. La circunferencia se divide en 360 grados, si dividimos 25.920 entre 360 obtenemos la cifra 72,
es decir que para cada grado son 72 años, éstos se marcan 5 veces en el Pentagrama, estrella de
5 puntas encerrada en un círculo, trazado tomado de las conjunciones en relación a venus, utilizado
para los conjuros y los exorcismos, a su vez por cada inspiración el corazón humano late 4 veces,
de donde resultan 72 latidos por minuto (18 inspiraciones por minuto multiplicado por 4 latidos
por inspiración).
Estas investigaciones nos muestran que existe una intima relación entre el ser humano y el cosmos.
Obedecemos y reaccionamos al unísono a los fenómenos cósmicos, es así como todo lo que afecta al cosmos afecta tambien al hombre.
Sin lugar a dudas algo importante está por suceder y las piedras siempre le han mostrado al hombre que no es solo casualidad.