Continuando con la discusión sobre los personajes del Dios y el Diablo en la obra El Evangelio según Jesucristo, Saramago,
de acuerdo con la socióloga Maria Machado, "una de las funciones del Diablo en día de hoy, sería la de comercialización. Sensacionalista iglesias utilizan este cifra, se inserta en una competencia religiosa, después de todo se trata de un mercado, y su figura se explota para ganar seguidores. "Hemos observado que la gran mayoría de la humanidad sólo asiste a una iglesia con el fin de deshacerse del mal, del castigo eterno. Por último, del infierno, donde el mal (Diablo) reina para siempre. Según la antropóloga Eliane Gouveia, en muchos programas religiosos aparecen en los medios de comunicación, "... el diablo actúa como un señuelo. El cura se promete al espectador, si sumamos la iglesia, que le enseñará la manera de librarse de los males del Diablo, lo que demuestra que el Diablo es el principal instrumento de los medios de comunicación para atraer a los creyentes, y cuando el diablo se pone a diario en los programas evangélicos, la audiencia crece. "Encontramos en los evangelios de Marcos y Mateo, la raíz de que discurso de la Iglesia - explicación de la enfermedad como consecuencia del pecado del hombre -. Cuando, en los que la curación del paralítico de Capernaúm, en lugar de decirle a Jesús que estaba curado, dijo: "Hijo, tus pecados te son perdonados." (Marcos, 2:1-12; millones de toneladas, 9:1-8), lo que resulta en la creencia de muchos que la paga del pecado es la muerte. Sobre esa base, algunos de salir de casa para buscar una cura en la medicina, en la creencia de que la fe puede salvar de los pecados, y, en consecuencia, les cura de enfermedades, como sabemos. Acerca de esto, el narrador-evangelista, Saramago, utilizando discurso de ficción, comenta: "los pecados son otra cosa, el tormento debajo de los pecados que podemos ver, no son el brazo o la pierna deforme, la lepra no está fuera, sino que son dentro de la lepra "(p.402). La reanudación el episodio del intento del Diablo, para regresar a ser un ángel de luz, no teniendo, a continuación, su propuesta aceptada por Dios en el texto de Saramago, el diablo pierde la batalla, y el narrador se invierte en forma de parodia bíblica episodio de la tentación, en un transgresor por escrito que traga y transforma el texto original: se basa en ella, la reestructuración, pero al mismo tiempo, niega. Es el muy diablo que dice, "no quiere decir que el Diablo no intentó un día a Dios (...)" (p.393). La tentación aquí consiste en invertir una dirección positiva, han llevado a Dios a cambiar sus planes y que desista de la crucificar propio Hijo, utilizando el sentido común, evitando el derramamiento de sangre, sobre el que se concluye: "Debemos Es Dios a ser como la sangre de ambos "(p. 391). En este trabajo tenemos la imagen de un Dios que viene a caracterizar ya sea por cinismo, por revelar sus ambiciones de poder a costa del sacrificio de su Hijo - después de todo, no era feliz de ser el dios de un pueblo muy pequeño -- quiso extender la influencia, ser dios de mucha más gente. Cuando Jesús le preguntó cuál sería su función en este plan, el Padre le responde: "El mártir de mi hijo, la víctima de que es lo que hay que hacer un mejor difundir una creencia y crecer la fe". Y, sin embargo, el narrador dice, irónicamente, que "las palabras, víctima y mártir, sonaba dulce, a la izquierda de la boca de Dios como el lenguaje que ha sido dentro de leche y miel" (p. 370), mientras que Jesús teme y pensa en preguntar a apartarse de él "el cáliz envenenado." Interrogado el Padre, ya que esto se trate de la muerte, la respuesta vino en tono de burla: "para ser un mártir ha que tener una dolorosa muerte, y si es posible, infame, por lo que la actitud de los creyentes a ser más fácilmente sensible, apasionada, emocional" (p.371). Cuando Jesús que, al contrario, el texto del Evangelio, la presentación que hicimos fuera de Canonicals los Evangelios, señaló a sí mismos contra los caprichos del Padre, de modo exhaustivo: "rompo el contrato,(...) yo quiero vivir como todo un hombre (...)". Pobre Jesús eludido hasta pensar que podrían evitar beber el cáliz de la amargura. Sin compasión ni misericordia, el Padre o decepcióna: "palabras inútiles, mi hijo, usted aún no entiende que está en mi mano (...). Todo lo que la ley de Dios desea es obligatoria (...)" ( p. 371). Por lo tanto, es la vieja historia repetir con una impecable lógica, la lógica de la buena ficción. Confirmando lo que dice Perrone-Moisés: "Que Dios es el supremo representante de todas las tiranos del mundo, y Jesús, de todas las víctimas inocentes. Incluso el Diablo en esa historia, que es menos cruel Dios (...)". En un intento por no beber la copa de hiel, el Hijo también en tela de juicio el Padre: ¿por qué no fue él la conquista de los pueblos, tal vez implícitamente diciendo, ¿por qué no se entregan a sí mismo de cruzar, en lugar de sacrificio. El padre entonces respondió que "no es éticamente correcta un dios interferir en el territorio de otro, para que sirve es el hombre (...) palo para cosechar todos, desde que nace hasta que muere está siempre dispuesto a satisfacer (.. .) "(P.372).