INGRID BETANCOURT COMO POLITICA
Vale la pena a propósito de este libro de ADAIR LAMPREA y JEAN_PIERRE BORIS-Hachette-Paris 2008, “PARCE QU´ILS L´ONT TRAHIE”, resaltar el aspecto positivo y acertado de la lucha política de INGRID BETANCOURT en COLOMBIA, que se enfrenta contra la corrupción y el saqueo de los fondos públicos y plantea un desarrollo que respete el ambiente y eleve la productividad con justicia para los más desfavorecidos de la sociedad.
Después de 44 años de conflicto armado, las fuerzas enfrentadas en COLOMBIA, no han llegado a las mesas de conversación para negociar la paz.
La insurrección guerrillera en COLOMBIA, no es ninguna SINGULARIDAD en la Sociología y en la Historia Política mundial, es algo que siempre está presente en el devenir de todas las sociedades.
MARTIN BREAUGH de la UNIVERSIDAD YORK (Toronto-CANADA), en su libro :”LA INSURRECCION NO ES SIMPLEMENTE LA REVUELTA, NI LA REVOLUCION”, nos recuerda, como en el año 494 antes de nuestra era, la PLEBE romana, injustamente dominada por los PATRICIOS, se negó a seguir cumpliendo su deber de defender por las armas la libertad romana, contra los asaltantes exteriores y se retiró a las colinas del monte Aventino
Los PATRICIOS, privados del brazo armado que les permitía vivir, enviaron a un emisario, para que regresaran a la ciudad a cambio de concederles su EXISTENCIA POLITICA, que les habían negado hasta entonces.
Con esta concesión alcanzada, la PLEBE, considerada como “animal que trabaja”, logró acceder a la dignidad de “animal político”.Se hizo tomar en cuenta en la toma de decisiones políticas pero su revuelta no llegó a ser revolucionaria, en
el sentido de reemplazo de una clase por otra. Vista así la insurrección es una necesidad infinita de participación política y se convierte así en un vector del progreso.
En COLOMBIA, no hubo emisario para resolver el enfrentamiento y el incendio fue APAGADO CON GASOLINA, al instaurar una dictadura bi-partidista de más de 16 años de vigencia que negó la participación de los intereses económicos de las gentes que trabajaban en el sector campesino.
Como la insurrección guerrillera no podía ser financiada para sostenerse como un ejército, por parte de los movimientos políticos revolucionarios afines de las ciudades, que siguieron actuando protegidos por la legalidad urbana, se dedicaron al secuestro, la extorsión y el boleteo a los propietarios de las grandes extensiones dedicadas a la ganadería, y al ser acosados por el ejército hacía la selva húmeda tropical, se encontraron de manos a boca, con campesinos dedicados al cultivo de la hoja de coca y entraron en contacto con los enriquecidos barones de la droga. Y al poco tiempo llegaron a colaborar en forma estrecha con ellos. Es la ley del libre mercado. Todo esto explica la guerrilla, pero no la justifica en ningún caso.
Estas regiones selváticas que a comienzos del siglo XX, atrajeron mano de obra para la explotación del caucho, se cerraron nuevamente a todo desarrollo económico, como lo relata la novela : “LA VORAGINE” de José Eustacio RIVERA. Y fueron los narcotraficantes, los que aportaron las semillas de la coca, y crearon así un atractivo polo de inversión ilegal pero muy rentable, que suministra el 80% de las posibilidades de mano de obra, porque la agricultura es raquítica.
INGRID BETANCOURT es de los pocos políticos colombianos que ha comprendido que un triunfo sobre los alzados en armas, no vá a solucionar por sí solo, los problemas del sector agrario, ni la carencia de vías, ni la educación, ni la salud, ni la productividad. Esto explica el porqué de su presencia en estas apartadas zonas, donde fue secuestrada. Su intención era la de respaldar al alcalde de San Vicente del Caguán, que había sido elegido por los votos del partido que ella dirigía.
La energía externa que alimenta el sistema guerrillero, sigue siendo el producido del secuestro, la extorsión y el contubernio con el narcotráfico, pero desgraciadamente permanecen las condiciones favorables de miseria y desempleo para alimentar la guerrilla y para continuar con el cultivo de coca. No hay un propòsito nacional para elevar la productividad, ni en el campo ni en las ciudades.
COLOMBIA, sigue siendo un país marginal por su productividad. Para el año 2006, solo produjo 7,6 dólares diarios por habitante, que apenas lo proteje de una posible hambruna, que si es real para otros 42 países de un total de 200 inscritos en la ONU, y que solo alcanzan a 1 dólar diario por persona. Hay que anotar que la `productividad, en ese mismo año fue de 120,0 dólares diarios por habitante para los ESTADOS UNIDOS, de 98.0 dólares diarios por persona para FRANCIA,y de 73.0 dólares diarios por habitante para ESPAÑA.
INGRID BETANCOURT, sufre los horrores diarios del secuestro, pero también es asaltada por la frustración de una persona conciente y generosa, que está convencida de que las guerras en la historia, nunca han resuelto nada de manera permanente, después de millones de muertos y de pérdidas materiales, todas han terminado en negociaciones políticas de concenso, para tener que aceptar equilibrios de fuerzas temporales. Y como hay que seguir viviendo, en el curso de ese proceso vital, volverán a aparecer la contradicción que llevó al enfrentamiento primitivo.
El secuestro de INGRID BETANCOURT continua siendo la apropiación abusiva y criminal de una esperanza política, que algún día podrá salir a flote en unión con otros movimientos que apunten en su misma dirección.
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