La carta de la independencia
El capitán Rafael de Silva Olañeta:
El capitán Rafael de Silva Olañeta era un militar por estirpe y vocación; de características físicas tal como las fuera de un español aristocrático e idealista de una mejor nación provista de libertad, equidad y fraternidad con un compromiso pleno con Dios y su vida militar.
Él estaba comprometido para casamiento con la que fuera la dueña de su amor: Isabel Aragón, había planeado y soñado tanto regresar al lado de su amada para llevarla al altar y prometer a Dios, a la ley y a los hombres que la amaría toda la vida y si Dios lo permitía también lo haría en la eternidad. Pero su deber militar le había exigido separarse y postergar ese deseo anhelado para buscar otro que también anhelado tanto: lograr la independencia de esa nación de la que era parte.
Aunque recién lo habían ascendido había sobresalido con sus hazañas realizadas en varias batallas libradas durante la independencia de la nación que se llamaría: Republica de Bolívar y que posteriormente seria Bolivia, estaba al mando de Bolívar quien fue el que tuvo que decirle una negra noticia acerca de quien fuera la prometida del capitán Rafael de Silva, ya que ésta había fallecido durante un enfrentamiento en la ciudad de Cochabamba entre las tropas realistas y patriotas. El Capitán pierde el sentido de dirección de su vida reemplaza su deber militar por intentar conciliar la desgraciada noticia con la realidad, cabalga en su caballo hasta que el caballo termina por morir y el a envejecer. Siendo al mismo tiempo que él termina por odiar la milicia y esa vida de permanente lucha por consolidar a la anhelada independencia de la república y por ala cual un día prometió dar la vida.
Pasan dos años desde que recibió la desgraciada noticia, él ya no vive sino sobrevive, ni tampoco es ya un condecorado militar, él se convirtió en un vagabundo como otros tantos pero aun con la esperanza de encontrar esa paz que lo había abandonado hace cinco años.
El ex – capitán de las tropas de Bolívar después de tanto buscar lo que ni siquiera sabia que estaba buscando, decide regresar a la ciudad donde su amada había muerto, al encontrarse en la antigua casa de quien hubiera sido su prometida, encuentra una carta sin enviar en la que le mencionaba el amor maravilloso hacia quien seria su futuro esposo, pero al mismo tiempo la noticia que lo hizo estremecer ya que decía que se unía a las tropas patriotas como una aliada de ideología y hechos, y que aun siendo mujer ella estaba dispuesta a ayudar de la manera que fuera posible a consolidar la anhelada independencia de una nueva republica y es que lo también anhelaba con el alma era el regreso de su amado Rafael.
La vida de Isabel Aragón se había inmolado cuando ésta había ocultado a un grupo de patriotas que estaban huyendo de las tropas realistas, los había ocultado en su casa misma, sin embargo las tropas realistas los encontraron y terminaron con la vida de los patriotas y de Isabel Aragón.
Rafael de Silva termina de leer la carta de su amada con el firme pensamiento y disposición de poder satisfacer la ultima voluntad de su amada Isabel: “de consolidar y preservar una nación libre”, es así que vuelve al campo de batalla donde un 2 de abril de 1828 en batalla de Tumusla termina de consolidarse la anhelada victoria de la libertad y de quienes la buscaron y escribieron en la historia con su sangre misma y donde también el capitán Rafael de Silva la escribió.
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