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Síntesis y críticas breves

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Leyendas DE AMÉRICA: CÓMO APARECIÓ LA NOCHE (L. del Amazonas brasileño

por : EratoA    

Autor : Selección de Lucía Giúdice.

En el principio, no existía la noche. Era siempre día; y la noche dormía, extendida, en el fondo del río.
Los
animales no existían.
Nadie dormía.
La hija de Cobra Grande se casó con un joven que tenía tres fieles servidores.
Un día, el joven les dijo:
-“¡Id a pasear! ¡Quiero dormir!”
Su esposa respondió:
-“Aún no anocheció”.
Su marido insistió:
-“Sabes que la noche no existe, que sólo hay día…”
-“Sí, existe”-respondió ella-, “mi padre la tiene. Yo no puedo dormir de día. Si quieres que yo duerma, vete a buscar la noche, al fondo del gran río”.
El esposo llamó a los servidores y le pidió a su mujer que les explicase qué debían hacer.
Ella dijo:
-“Vayan a casa de mi padre y tráiganme lo que él envíe, ¡pero deben hacerlo con mucho, muchísimo cuidado!”
Aquella insistencia no agradó del todo al marido, quien replicó:
-“No necesitas recomendarles dos veces lo mismo: ellos sabrán hacer lo que se les ordena”.
Los tres muchachos tomaron una canoa y salieron, hasta llegar donde habitaba Cobra Grande. Tiraron piedrecitas al agua, y Cobra Grande se asomó.
Al reconocerlos, exclamó:
-“¡Ah, sí! Son  vienen a buscar un encargo de mi hija!”
Ellos se quedaron sorprendidos al ver que Cobra Grande conocía el motivo de su visita, y asintieron.
Cobra Grande bajó al fondo del río, y regresó trayendo un coco, que les dio, exhortándoles:
-“Esto es lo que mi hija pidió. Pero, ¡tengan cuidado! No abran el coco, está sellado con brea. Si llegara a abrirse, todo se perdería, incluso ustedes”.
Los muchachos tomaron de nuevo la canoa para volver a casa. Al rato, sintieron un ruidito proveniente del interior del coco:”ten, ten…, xi, xi…, croá, croá…, cri, cri…”. Era el ruido que hacen los sapitos y grillos que cantan por la noche.
El más joven dijo:
-“¿Qué ruido es ese?”
El segundo respondió:
-“¡No olvidéis que el señor dijo que si abríamos el coco, todos nos perderíamos! ¡Sigamos!”
Y siguieron remando…Luego de un rato, el que había permanecido callado, volvió a oír:”ten, ten…, xi, xi…, croá, croá…, cri, cri…”.
-“Espiemos”-dijo-“No es necesario derretir toda la brea. Hagamos sólo una ranurita…, pequeña…”- y juntó dos dedos indicando que sólo abrirían un agujerito pequeñísimo.
Uno de ellos no estaba de acuerdo; quería cumplir su promesa hecha al padre de la esposa de su amo.
Al final, los otros que nada habían prometido, resolvieron abrir un ranurita. En medio de la canoa, encendieron una pequeña fogata, pusieron el coco cerca del fuego, y, en vez de una ranurita se derritió toda la brea; y cuando quisieron cubrir la hendidura con las manos, ya era tarde.
En ese momento, el día se oscureció.
Quien dirigía la canoa dijo:
-“¡Estamos perdidos! ¡Ya se habrán enterado que abrimos el coco!”
Y, asustados, siguieron su camino en la oscuridad.
La hija de Cobra Grande dijo a su marido:
-“Los muchachos soltaron a la noche; no queda más que esperar que llegue la mañana”.
La noche, hechicera, transfiguró todo, en otra cosa. Piedrecillas, palitos, árboles secos, y hojas caídas, se convirtieron en pájaros y animales.
Hasta una cesta que se encontraba a un costado de la choza se transformó en jaguar.
Y todo cuando vivía en el agua se tornó pez o pato, tortuga o gaviota.
La hija de Cobra Grande y su marido observaron la noche, y él exclamó:
-“¿Por qué guardaba tu padre la noche? Ahora es cuando todos valoran el día…”
-“Así es”- replicó ella – “Mi padre guardaba la noche para que no se extraviasen las cosas. Espera que llegue la mañana: verás como todo se vuelve a encontrar”.
Al aparecer la estrella del alba en lo alto, ella dijo a su esposo:
-“Ya llega la madrugada: voy a separar el día de la noche”.
Tomó uno de sus cabellos y dijo:
-“¡Tú serás cujubí (ave brasileña del orden de las gallináceas)!”
Y apareció el cujubí
Pintó sobre su cabeza con tabatinga, una arcilla blanca; y sus patas de rojo; y le ordenó cantar siempre al rayar el alba.
Enrolló otro cabello, y le designó:
-“Inambú (designación común de muchas aves brasileñas), te llamas perdiz y cantarás en la noche y la madrugada”.
Y creó todos los pájaros de la floresta, les dio su canto, para que cantasen algunos a la noche, y todos al llegar el amanecer, tal vez para que el día llegara alegre y se quedase.
Cuando los muchachos arribaron a casa, el yerno de Cobra Grande les dijo:
-“abrieron el coco, han perdido mi confianza: todas las cosas se extraviaron, y ustedes también, que ahora se volvieron monos…”
Al terminar de hablar, los jóvenes estaban convertidos en monos
Y el joven sentenció:
-“… saltarán siempre de rama en rama, y tendrán miedo a la noche”.
Cuentan que la oscura boca de los monos, y la franja que hay en sus brazos provienen de la brea derretida que cubría el agujero del coco, que se escurrió sobre ellos, dejándoles una señal que recuerda por siempre su mala acción. Por eso, al aproximarse la noche comienzan a gritar...
Dicen que con sus gritos avisan a las cosas que pronto se perderán…, y que ellos también van a perderse…
¡Qué importa! Al llegar la madrugada todo aparecerá de nuevo, y los tres monos volverán a ser los muchachos curiosos de antes; Inambú y Cujubí cantarán, y el día se alegrará otra vez…
Publicado el: abril 29, 2008
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