El estilo de comedia iniciado por Lope se va convirtiendo en puro artificio con el paso del tiempo, y a mediados del siglo diecisiete, cuando escribe Moreto, ya no encontramos conflictos de honor ni otros producidos por amoríos interclasistas. La banalidad es máximas. La obra retrata a una dama tan desdeñosa que ha decidido no casarse con nadie. Un galán enamorado de ella, para vencer su manía, decide representar una comedia de acuerdo con su criado fingiendo que es el único hombre que la ha conocido y no se ha enamorado de ella. Así, consigue poco a poco despertar su curiosidad y finalmente su amor. Al final todos quedan contentos, hasta los pretendientes rechazados.
Como los temas son menos ambiciosos y la caracterización de personajes más floja que en las épocas de Lope, Tirso y Calderón, sólo queda el recurso de tratar de desatar la risa a cada paso. Así, la típica figura del gracioso queda exagerada desde el principio.También se percibe una menor calidad en la técnica de Moreto en comparación con los grandes autores del siglo: abuso del recurso a utilizar apartes y parlamentos excesivamente largos (hasta de cuatro páginas).
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