Lo extraordinario de esta novela reside en que
siendo una historia de gente corriente, cuyo país es Cuba y los problemas del joven Toni, no difieren mucho de los que tiene cualquier chico de su edad en este país, el autor consigue mantener nuestro interés y nuestra conciencia de la calidad de la literatura que tenemos entre manos. Narra con , naturalidad, sencillez y valor descriptivo en su punto justo.
Toni, es un adolescente que está viviendo los cambios que le aporta la adolescencia, el encarcelamiento de su padre y el aburrimiento que le produce la escuela secundaria con cierto sentimiento de conflicto.
Intenta sortear los problemas, pero su problemática situación familiar y el medio que le rodea se lo pone un poco difícil.
A lo largo del libro vemos como el joven va buscando su camino y lo encontrará al calor de su madre, sus abuelos, los libros, sus amigos, las sombras de sus árboles y el zumo de sus frutos. También se encontrará de frente con las pérdidas: su abuela, un amigo y descubrirá tesoros como la dignidad de su padre el cariño mutuo, el amor y su reconciliación con la vida.
La sencillez y brillantez con la que nos pasea por los pensamientos y sentimientos del personaje, y paisajes y ambiente del lugar da como resultado una literatura de alta calidad.
Este libro es un ejemplo de cómo con un mínimo de ingredientes se puede escribir una obra maestra. Me ha gustado.
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