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Síntesis y críticas breves

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HISTORIA DE LA EDAD MEDIA

por : epicteto    

Autor : INDRO MONTANELLI-ROBERTO GERVASO
...
Hay algo dentro de mí que me empuja irresistiblemente, gritándome:
"Marcha sobre Roma y haz de ella un montón
de ruinas" (Alarico, rey
visigodo) ... Corría el año 410. Honorio (Emperador e hijo de Teodosio el
Grande) se hallaba en Rávena. No tenía
pasiones. Ni siquiera tenía vicios. Fue un maestro en el arte de
escamotear peligros, mantenerse a cubierto de las corrientes de
aire, ¡y en cuidar gallinas!. Cuenta
Procopio que cuando un chambelán acudió a anunciarle el fin de Roma el
emperador contestó furioso: "¡Qué fin ni qué historias! ¡Si hace cinco
minutos estaba picoteando maíz en mi propia mano!" Creía que el chambelán aludía a un espléndido ejemplar de gallina faraona a la que
él había dado el nombre de Roma. Y cuando comprendió que no se trataba
de la gallina, sino de la ciudad, que había quedado asolada, exhaló un
suspiro de alivio...Un famoso escritor dijo una vez que "a los aficionados a la lectura no se nos va también a pedir que seamos inteligentes".
Y yo digo a mi vez que no sería ese precisamente el peor de los males
incurables, sino el de agotar la memoria de nuestras lecturas. Al leer
a Indro Montanelli he recordado, pues, que si nuestra inteligencia
presenta alguna mancha blanquecina, semejará la mas persuasiva de las
enfermedades leves, porque nuestra avidez posee la imagen viva que, como cicatriz
primigenia, le concede (a nuestro intelecto) ese otro refinado suplicio
(se denomine o no dolencia) en el que se
complacieron los pueblos idólatras de los que todos somos hijos: ¡degustar el fruto tardío del árbol litúrgico de la
intemporalidad!¿Somos enfermos en observación
porque no cicatrizamos en los conceptos  encallecidos del
olvido, y
porque, como Montanelli, reverenciamos ese brote de ansiedad
que nos quema concretamente aquel tejido del cuerpo que no exige la
presencia del médico, sino que se recupera entre los colores y contornos de la historia?... ¡Bla, bla,
bla!...La noche no acaba... Todo eso
que el gran Montanelli nos cuenta, ... "todo eso era en aquel tiempo...""Historia
de la Edad Media": Restablecimiento de generosas raíces emocionales. Y por
remover sus viejos silencios, ¡la antigüedad!, que vuelve a internarse en el refluir contemplativo de
su transcurso. Como si cada episodio, cada anécdota, atirantada por entre el retozo ensombrecido del pasado, recuperase
su propia necesidad biológica desde los rescatados horizontes estéticos
de una inmortalidad extraviada. Montanelli subraya un instante cenital
para cada pensamiento, porque el tiempo parecía
haberse apoderado de ellos, sumiéndolos entre sus furtivos vendavales
crepusculares.Si la historia se "recordara sin recuerdos".  Si la inmensidad cincelada de sus ímpetus no adquiriese
más concepto que el de su ausencia, el hombre perdería todo anhelo
inherente a la lírica sustancial del existir. Como si jamás hubiese
tenido presencia corporal sobre este planeta.  Erraría mil veces más por no atraerse alguna
memoria. Su tiempo permanecería inconmovible y solo, por no asistir a
su eternidad. Como aquel Sísifo
mitológico, capaz de tropezar siempre con la tragedia
de sus reincidencias, condenado por sus dioses presentes a cargar con aquel colosal
peñasco telúrico, una vez y otra precipitado en el declive de su
andadura. Como
al mismo Montanelli, a nosotros, sus lectores, nos arrebata el placer
de poseer esa propiedad profunda de nuestros gérmenes, envueltos entre
brasas tan sublimes como puedan ser las de su recuperada recreación.
Masa incorpórea del recuerdo, capaz de convertirse en fascinante ascua
perdurable. Primitivo lar europeo, metamorfoseado, en manos de nuestro
gran maestro alfarero, en gigantesco vaso esgrafiado. El documento
público de Montanelli es como la voz del mundo. Su escritura nos es
servida con toda exquisitez. Y no hay por qué alarmarse ante su
densidad geográfica, puesto que ni una pulgada de territorio se
escapará a su ojo avizor. Y
frente a sus tronos polvorientos, la historia vuelve a recobrar la
galana mocedad que quedara encerrada en su monumental urna. Luego, nos
hablará de su vejez, "para que se vuelva eterna".¡Nunca entenderemos este mundo. Pero estamos hechos del
interminable ovillo de la carne con el que siempre enhebraremos la
promiscuidad de nuestros acercamientos humanos, la legitimación de
nuestras pasadas voluntades, los errores teológicos, la ciencia
dogmática del poder temporal, las capacidades sensitivas, la ética de
la sociología,... siempre desnuda en vida, luego amortajada en su altar
de perpetuidad.¡Qué relumbre de urna!, que guarda celosamente
el pulso inextinguible de sus rememoraciones, engrudadas en el ovillo
de nuestra carne mortal. En los vahos de familias de las que todos
nacimos. Porque la historia está hecha del color de ceniza de nuestras
vidas y muertes. Es tan sólo un ápice de gloria. Posee, a veces, la
felicidad de la insignificancia, porque su amplio y escenificado
ornamento del tiempo puede no contener espectacularidades gratas para
los demás, ¡y serlas todas para uno!¿Habremos recibido la
gracia de un "nombre"? ¡No de un nombre, sino de miles de personajes henchidos
de generosa vida pasada entre las sombras de la historia, y que llegan
hasta nosotros en reluciente procesión, ante ese fondo titánico que
engalanara la víspera humana entre espejos reales, capaces de repetir
efigies con las que todavía podemos tutearnos bajo la redonda hoguera
solar:... Fueron los godos quienes acuñaron aquel nombre de Atila,
que, en su idioma, quiere decir "pequeño padre". Pero se trataba de un
padre muy especial. De estatura bastante baja, ancho de espaldas, con
una cabeza enorme sobre un
cuello de toro, nariz chata, poca barbilla, pómulos salientes y ojos
alargados. Sólo con verlo, aquel mongol ponía los pelos de punta. Nació en Fucecchio, Florencia (Abril 22 -1909- Milán Julio22 -2001. Autor,
entre otras, de "Historia de los Griegos" "Historia de Roma". Premio Príncipe de
Asturias de Comunicación y Humanidades en 1996. Fue un periodista de
enorme talento, honesto y escritor sobresaliente. "A Roberto
Gervaso lo conocí cuando estudiaba el bachillerato. Lo fui "edificando" pieza a pieza. Se formó en mis textos
y en los de aquellos autores en los que yo me había formado" (I.Montanelli)
Publicado el: abril 12, 2008
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Comentarios sobre HISTORIA DE LA EDAD MEDIA

Showing 2 out of 2   Añada su comentario.
  1. 0 Puntuación sábado, 12 de abril de 2008
    1

    archimboldo

    Historia de la Edad Media

    Esto no es lo que se espera de una sinopsis. ¿Por qué transcribir sin hacer el más mínimo comentario? No creo que este tipo de trabajo sea útil para nadie

  2. 0 Puntuación sábado, 12 de abril de 2008
    2

    pablo

    Historia de la Edad Media

    Hay dos transcripciones anecdóticas . El resto reflexión sobre la autoría. Eso de... "La historia va de una chica y un chico, y, entonces, esto y lo otro, y toma daca, ¡Camelo, Sta.Sassi! Te lees el libro y ya está. Sinopsis es reflexión sobre una obra, no transcripción del libro en 2 páginas.

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