Es casi imposible para un alma ecuánime, imaginar el
atroz oficio, del
trafico de la
esperanza;
lucrar con los
sueños tiene caracteres que superan la
vulgar crueldad, pues
Ladaruz Morelle, se gano un lugar en la
historia universal de la
infamia, gracias a su
peculiar forma de
ignorar el
dolor humano.
Este cuento, que
rebela estilo en la
literatura de Borges, no debería ser uno mas, y hay que poner cuidado a la hora de leerlo, porque escondida hay una
razón que expresa la
mentalidad de la
sociedad de aquellos días, que no resulta ser un detalle menor. Pues
Borges y el
sistema penal americano, expresan una condena de diferente
naturaleza a la actividad de
Morell.
El atroz redentor Lazarus Morell: nos introduce en un
mundo donde el
hombre libre convive con
justicia con el que no lo es, porque
no seria justo que los
negros fueran
libres, en que cabeza cabe; bueno, que
irónico, pues justamente en ese
tiempo, en donde mentes
abolicionistas comienzan a nacer, se crean la condiciones necesarias para que el
personaje de esta
historia desarrolle su
actividad.
Lamentablemente
el cuento no termina como debería terminar, o como seria deseable que finalice, pero no es culpa de
Borges, es culpa de la
historia, que a veces no les da el final que ciertos personajes se merecen, tanto en uno como en otro sentido,pareciera querer confundirnos con
irónicos finales de sujetos tanto
deleznables, como de los
otros que solo ansían la
paz y la
igualdad. De todas formas
murio, y quizas no haya sido en vano su
existencia. Despues de eso vino la
Guerra!