Esta es una obra maestra de la literatura británica. El autor a través de una trama sencilla y a la vez profunda, cala hondo
en el alma y la naturaleza humana. En un tiempo indeterminado, durante el
desarrollo de una guerra no especificada (las únicas referencias son que participa Gran Bretaña y que sus enemigos son “los rojos”), un grupo de niños y púberes (todos varones) quedan varados en una isla sin adultos.
Con un comienzo abrupto aparecen dos de los principales personajes, que son prototipos de figuras comunes: un líder natural, fuerte, carismático, con carácter Ralph, y un muchacho regordete y tímido, fácil blanco de burlas al cual llaman despectivamente “Piggy”, quien probablemente sea el muchacho más inteligente de la isla.
Otros personajes completan el cuadro de las más clásicas virtudes y posturas humanas, creando el escenario para el desarrollo de una narración atrapante, comparable a la evolución de muchas sociedades primitivas.
El miedo, la necesidad de alimentos, la lucha por el liderazgo con la aparición de otro líder carismático, demagógico y salvaje; crean las condiciones para el despliegue de una espiral de violencia y salvajismo primitivo, donde afloran todos los instintos cazadores y sádicos del Homo Sapiens.
La trama tiene un contenido emotivo fuerte, desplegando
situaciones extremas donde los muchachos deben madurar a empujones y resolver situaciones para las que mno están preparados.
La tensión del relato aumenta a un ritmo acelerado, terminando con una persecución desesperada luego de dos muertes ejecutadas salvajemente, tensión que se resuelve en forma abrupta con el arribo de un grupo de marinos que representan la civilización, las reglas disciplinarias, el rescate y la brusca asunción de los niños de su naturaleza de tales.
Este relato está recomendado como libro de texto en los cursos de literatura de Gran Bretaña, donde se lo considera un clásico.