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Shvoong Principal>Libros>Reseña de carta y reflexión a mi hija

carta y reflexión a mi hija

Reseña del Libro   por:samuelakinin     Autor : Samuel Akinin
ª
 
La vejez acompañada de la soledad, nos hace ver que el tiempo se nos va de la mano así como cuando éstas están llenas de agua, se nos va cayendo y al poco nos damos cuenta que ya toda se acabó, antes de llegar a este punto, y en seguro camino a ello, a veces hago con mi vida un descanso y doy comienzos a una reflexión tras otra. Hoy me he detenido en lo que a conciencia sé es mi punto flaco, y por ende lo que mueve mi vida, me refiero a mis hijos, y en este instante, a ti, mi hija querida. Naty, como de costumbre, quiero dejarte unas letras que de seguro leerás mañana, y es que se nos pasan los días y nos quedamos con ganas de decir, de hacer, por ello cada vez que puedo me siento y te escribo algo, algo para que no te olvides de mí, algo para que no me olvide de ti. los humanos somos tan adaptables que a veces hasta yo mismo me asusto, pues puedo pasar días y semanas sin ver a alguien, sin llamarlo y a medida que el tiempo pasa, pareciera que ya no nos necesitamos, para que esto no pueda ocurrir entre nosotros, es que de vez en cuando me tomo un tiempo y te escribo, te chateo, te llamo, o al menos busco entre los muchos retratos que me has enviado. sí, los retratos, fantasmas dormidos que nos dejan pasear en el tiempo y espacio. pues podemos recrear imágenes y acciones con ellos, sin haber estado en el momento o la ocasión. retratos que nos permiten ir apreciando el desarrollo de nuestros seres queridos a quienes con este medio permitimos tenerlos actualizados en nuestra mente. y más allá con una palabra de elogio, una dulce, querida y apreciada palabra que nos permite reconocer que el amor no es de un solo lado. que es como el mar, que vine y va de una orilla a la otra. que recibe la caricia de la arena de una playa y se regresa para dársela a la otra. Por todo eso, como ves trato de ser como tú quisieras que fura tu papá, trato de complacerte en lo que está a mi alcance, trato de darte el calor que en el tiempo he aprendido a dar con los garabatos que salen de mi pluma. trato de cobijar con el amor que nace de mis poemas, de mis cartas, de mis frases, de mis miradas. utilizo todo a mi alcance, pues el premio de una de tus sonrisas es para mí, el premio gordo de la lotería, lo es la tuya, como la de tus dos hermanos, aún mantengo fresca en mi mente las sonrisas pícaras de David cuando era pequeño, las de David cuando fue creciendo, las suyas, cuando nos recibía con amor en sus restaurantes, las de David, cuando se casó y no te sigo detallando pero todas y cada una de ellas las guardo como tesoro preciado en mi mente y corazón.
A ti t recuerdo en todo momento, cuando venías del colegio tras haber hecho alguna travesura, cuando se te permitía ir a casa de alguna de tus amigas, cuando te enfrentabas a los muchachos matones del edif. nes para defender a tu hermano mayor. cuando era tu cumpleaños e invitabas a todas tus amiguitas, el día que aprendiste a nadar a patinar, a montar bici, a jugar, o cuando descubrías o tu papá te mostraba la manera de hacer trucos y con ello tú eras la lista del grupo, pues no sólo lo podías hacer tan sino que hasta mejor que yo. todos estos son recuerdos que llenan el vacio de mi alma, todos estos son o fueron regalos que no pienso devolver, todos estos son mis mejores compañeros, todos estos, son mis amores que con nada ni nadie se comparan. luego doy vuelta al reloj, y sin saber donde se ha detenido llego a los instantes, en que estábamos con los abuelos en shabat, cuando te guardaban un pedazo de la carne coclo que tanto te gusta, cuando con una bella sonrisa, tomabas a veces dos y hasta tres pedazos y todos te disfrutábamos. sigo sin parar la cuerda y te veo a mi llegada a Mont Sinaí cuando te regaló Dios a Maia, y esa sonrisa, esa alegría, contagiosa, propia de ti, orgullosa, amable, sentida y querida, que nos permitía sin requerir de alguna pregunta, saber de tu estado de ánimo. Si querida hija, tengo mucha tristeza en mi soledad, pero creo que pocos padres tienen la misma alegría que mis hijos en su momento me han regalado y es con esta última que paso mis ratos de ocio, mi tiempo inexacto, mi modo de alejar recuerdos malos, y mi deseo de vivir, te quiero mucho, Tu papá
Publicado el: 26 marzo, 2008   
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  1. Responde   Pregunta  :    reflexion de una madre a una hija Ve todo
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