Les presento uno de los mejores poemas de este libro, su título es "Descripción", y
no podría tener otro mejor. el poema en sí es eso, una descripción, hecha de una forma muy original y mágica por este autor. sus imagenes surreales, sus metáforas le dan un toque de niebla a las letras de esté poema, pero con la atención correcta se puede descubrir de lo que se trata.
A ver si lo descubren.
Descripción. Desde cada rincón de la habitación, sopla una sensación colgante de paz, algo ácida…, como intocable. En este momento ya mientras oscurece, y cuando el tono misterioso empieza a aparecer en la conciencia, un gato se arrastra por los pilares de la cama, el techo es una imagen poderosa, al igual que la luna detrás de las nubes que crecen grises despidiendo la tarde con alguna estrella, y algún murciélago que aparece en el aire con una imagen religiosa pegada a la frente, siempre todo con algo disfrazado de santidad. Entre la falta de luz, suena el abrir de la puerta, luego el entrar de pasos delicados, una palabra común, y por ultimo la sensación del peso. yo murmuro de entre los labios una dedicatoria de promesa. Varía la sensación. y muy
cerca de mi oreja derecha, que ya se hace bajo los roces de la carne, vibra una voz como de algodón, su sonido es una mezcla entre una palabra hecha toda de la misma vocal y un suspiro casi consonante, como una m, bajo los roces de la carne. descanso en el sonido. Desde donde estoy se ve justo arriba y muy cerca una ventana y desde la ventana el cielo de color rojo vino. –hay lluvia en el destino –dice la voz . La puerta esta abierta, pero en esa dirección no hay nada sino oscuridad interrumpida por los focos de relámpago que empiezan a caer de las nubes. la luz blanca entra y sale con el tono secreto y agudo de un roce. varia la sensación. Mi mano se extiende a una piel, interpreto labios que soplan y tornan con eso tibia y áspera a la temperatura que rodea lo más cercano, no como un soplido sino como una gran A que se quema en el ambiente. – ¿que más hay en el destino?. El oído escucha los roces y la rugosidad de la sabana contrastando. descanso en el sonido. Cae la primera gota, como una exploradora viciosa uniéndose a un cuerpo. veo como se desliza desde una espalda a un brazo y pongo mis manos en esa espalda .Llueve. y el agua fragmentada disimula un arco iris blanco en la nostalgia del relámpago. llueve y la humedad convive en los sentidos. Unas manos se aparecen extendidas en el aire mojado, con las palmas abiertas, imitando a algún
animal volador y luego caen de la mirada envolviendo y dando un abrazo dulce de agua y piel. –destino... –murmura. El agua se mezcla con un viento recién llegado y palpita el chasquido intemporal de la lluvia contra el suelo y todo lo demás, la voz se mezcla con eso .Me pierdo en el sonido. La mitad de un cuerpo se yergue, como intentando besar algún secreto en el techo, o en el cielo, una figura completamente firme que levanta las manos también para luego doblarse lanzando otro abrazo, igual de dulce pero más terrenal que el anterior, como un trozo de algo envolvente aprisionando la rendición de un espíritu. Se mueven mis labios –destino... Desde donde estoy se ve la ventana y desde la ventana como se duerme la lluvia abriéndose a la luna cuya luz se escurre entre las gotas suaves y la cercanía, haciendo sombras que regularmente contrastan con la delicadeza lisa de un cuerpo y un rostro. El silencio parcial que guarda el ambiente produce un estruendo rígido y cuidadoso que absorbe con calma todo a su alrededor, todo lo absorbible, en una reacción instintiva. Doy un soplido largo probando el aire mientras el abrazo se hace más fuerte y más terrenal. La voz de algodón suspira un poco con variaciones de la misma palabra que se convierten en un grito tenue desde la garganta, el algodón se convierte en hebras, hebras que descansan. Pienso que el verdadero destino está en esta mujer. . .
Autor:
Adrián A
Yépez Croquer
negrodesiempre@gmail.com