Los dictadores raras veces abandonan el poder que han adquirido por la fuerza. En resumen, cualquier dictadura de tipo
fascista impone unas ideas al pueblo y lo subyuga bajo el poder del terror y la represalia policial.Aquí hablaremos de dos dictadores fascistas de la época del siglo XX, los cuales han marcado profundamente el curso de la historia en Europa y el mundo, y desgranamos un poco la extraña ideología que los sustentan. Estudió con pobres resultados en las escuelas de Fischlham y Steyr. En ocasiones se vio obligado a trabajar como aprendiz de albañil, pero, compartiendo la repugnancia de la clase media alemana hacia la clase obrera, prefirió trabajar como pintor de postales baratas. Durante la Primera Guerra Mundial, fue reclutado por el ejercito y, tras servir en el frente occidental con el rango de cabo y estafeta, fue galardonado con la codiciada cruz de hierro de primera clase. En 1918, cuando se produjo la derrota, se encontraba convaleciente por gases tóxicos en un hospital. Volvió a Munich donde se ganó la vida como político en la República de Weimar, a la orden de oficiales que trataban de oponerse a la creciente marea izquierdista. Surgieron numerosos partidos políticos en aquella época en Alemania y Hitler fue el miembro número siete del
partido de los Trabajadores Alemanes, más tarde conocido como el Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes. Fue cuando Hitler se convirtió en un orador de esquinas y cervecerías, atrayendo para sí la opinión de los oyentes. Alemania, tras la guerra, debía pagar como pago de las reparaciones a los Aliado la cifra de ciento treinta y dos mil millones de marcos de oro. La inflación monetaria fue enorme (con un claro ejemplo: si la inflación era en 1918 de 0,63 marcos, en noviembre de 1923 era de más de doscientos millones). En las
elecciones del 14 de septiembre de 1930, tanto los comunistas como los nazis obtuvieron gran número de votos. Éstos aumentaron su participación en el Reichstag de doce a ciento siete puestos, por lo que se convirtió en el partido más importante después del socialdemócrata. Brüning, canciller por coalición de los partidos de centro, dimitió con su gabinete en 1932 al ver que no contaba con el apoyo popular. Tras las elecciones del 14 de julio de 1932, y después de fortísimos enfrentamientos callejeros entre nazis y comunistas, los de Hitler doblaron los votos populares, obteniendo doscientos treinta puestos en el Reichstag (el treinta y siete porciento del total). El 13 de agosto se le ofrecieron a Hitler y a algunos de los más destacados cargos del partido nazi carteras en un gabinete de coalición presidido por Von Papen. En septiembre de ese mismo año, el gobierno Hindenburg-Papen-Schleicher, que gobernaba el país tras las elecciones, retiró a Alemania de la conferencia de desarme y realizó una política pro-militarista. Los nazis se habían aliado con dos grupos paramilitares: las SA y las SS. Además, recibían la financiación de banqueros y grandes empresarios, que pensaban que el nacionalsocialismo sería útil para librarse de las reivindicaciones de la clase obrera. El 30 de enero de 1933 Hitler accedió a la cancillería. Disolvió el Reichstag con el permiso del presidente Hindenburg y convocó nuevas elecciones el 1 de febrero. El 27 de febrero, el Reichstag desapareció bajo un pavoroso incendio, que fue achacado a los comunistas por Hitler y los suyos. Los nazis se dedicaron a crear una ola de histeria anticomunista en todo el país. Gracias a todo ello, los nazis se hicieron con el poder, consiguiendo doscientos ochenta y ocho escaños, es decir, el cuarenta y cuatro por ciento de los votos. Coaligados con el ocho porciento de la representación nacionalista, dieron al partido la mayoría en el Reichstag. Antes de finales de julio fueron disueltos todos los partidos salvo el nacionalsocialista. Centralizaron el gobierno, aboliendo el federalismo, prohibiendo las huelgas, persiguiendo a los judíos, apresando a los líderes de la oposición e impusieron restricciones a la iglesia. El 21 de octubre de 1933, Alemania abandonó la Sociedad de Naciones (predecesora de la actual ONU). El gobierno alemán declaró asimismo su intención de aumentar el ejercito.En junio de ese mismo año, elementos del régimen nazi eran sospechosos de conspirar para derrocarlo. Sin embargo, Mussolini afirmó que defendería la independencia de Austria a toda costa; por lo que Hitler repudió la acción de su diplomático.El presidente Hindenburg muere en agosto de 1934. Rápidamente, el y los suyos trabajan para transformar la república de Weimar en un estado totalitario.El resto de la historia de este individuo pertenece a la historia del mundo. Sus acciones fueron la causa de la Segunda Guerra Mundial.