• Registro
  • ‎¿Qué es Shvoong?‎
  • Iniciar sesión
    Iniciar sesión
    Recordar mi nombre de usuario ¿Olvidó su contraseña?

Síntesis y críticas breves

.

Shvoong Principal>Libros>SÓNNICA LA CORTESANA

.

SÓNNICA LA CORTESANA

por : epicteto    

Autor : Vicente Blasco Ibáñez

 ...El
caudillo se despojó del casco, dejando suelta su cabellera de gruesos
rizos; agarró después
la cabeza de Terón por su ensangrentada melena, y
poniendo un pie con ademán de vencedor sobre el cuerpo del sacerdote,
la enseñó a los que ocupaban las murallas...
Los sitiados lo reconocieron, y un grito de sorpresa y de rabia corrió
a lo largo de la muralla: -¡Anibal!... ¡Es Anibal!...
En 1901, Blasco Ibáñez, con 34 años, vaga frente a las llanuras del gran Mediterráneo. Novelista incipiente,
que estudia Derecho, halla mayor seducción en su vagabundeos que en las verdades, tantas
veces discutibles, que ofrecen sus libros de estudio. Los senderos de
la huerta valenciana, le abren a una roja colina,
frente al panorama de la Sierra de Espadán, cuyas montañas se escalonan
en descenso hasta el mar. Sabe que la cumbre ha sido hermosa: ¡allí,
sobre el azul del horizonte, está Sagunto! Y que referirse a él es
referirse a un pasado de resonancias íntimas, porque
entre aquella inmensidad cincelada de la colina se columbra la muralla
postrada, que hoy se rememora sin apenas recuerdos. Un paraje deleitable dormido entre los años. Y cuyos linajes paisajísticos, allí se multiplicaron, entre semillas y aromas de frutos, de
mármoles que parecían de plata, de prados en zumo que formaran un
hondón fundido con el lejano murmullo del mar. Y que más allá de las
pronunciadas laderas de viñas o  de los
olivares de antaño, se estremecía un tránsito de bosquecillos olorosos,
que, en otros tiempos, frente al trasiego portuario, entre bodegas, dejaba tras de sí la magnificencia griega del Templo de
Afrodita, cuyos peldaños de mármol azul arrancaban desde los muelles y
morían de la delicia mediterránea."Algún día, cuando llegue a ser novelista, escribiré sobre ti, Sagunto, describiendo tu sacrificio..."Enlazar
imagen con palabra. Revolotear en caprichosa oleada sobre los despojos
del tiempo. El autor valenciano sabía que la abundancia y salud de las
fuentes históricas de un pueblo son bienes nómadas, cuidados y
alimentados por la imaginación, y que para participar de las épocas
antiguas, hay que sentir la emoción de sus jardines, de sus lejanías,
de su espacio... En Blasco Ibáñez existe una desnudez traspasada de limpias revelaciones frente a esa porción roja, laberíntica, que le tienta (como a Teseo la hilaza
escudriñadora de Ariadna), y que seguirá paso a paso, en una consagración de propiedad infinita, sublime en la imaginación del
escritor. Prodigio de sombras que se abrazan en el tiempo; que no
desaparecen, y que arrancan de la mente fabuladora esas ansiedades que
aún no se han podido saciar.
Sobre "Sónnica la cortesana" pasará el tiempo como
un tránsito delicioso entre la leyenda y la penetración de tan palpable
verdad como la de la inolvidable ciudad destruida.El autor nos
declara que su libro debe mucho a un poema sobre la
segunda Guerra Púnica del poeta latino Silvio Itálico, autor
romano nacido en España.¡Y he aquí el instante! ¡La ensalzada
Zacinto, ciudad madre de íberos y griegos, glorificada por Roma, al fin se alza, para goce del lector, en el tiempo
prometido! Pero
Cartago no guardó reposo. Llegó Tanit, la invocada diosa de las
adversidades. Hay una rápida y dura lucidez de
destrucción en cada mirada insaciable del pueblo cartaginés. Promete
dejar desolado los caminos de almendros como rosales blancos,
las colinas de viñedos, de la Sagunto romana, racimo precioso sobre el Mare Nostrum. Anibal, ya desde párvulo hasta el brinco de su mocedad, jura que aquel santuario romano, ha de morir, como celemín que apaga el judío,
porque él mismo ha señalado el término a las horas
transparentes del Mediterráneo; y que Sagunto, le mutila
el cráneo como llaga maliciosa. A través de la
ondulación fabuladora del autor, aparecerá su
epistolario humano y estético: seres (salvo Anibal) que no existieron. Pero exacta expresión de la verdad
novelística, como lo fueron los dioses para Platón. Acteón, ateniense, en plena virilidad sana y robusta. La vista de
Sagunto, viñas, bosques de higueras, oleajes de esmeralda, valle más bello que los de la madre Grecia, detendrán su marcha errabunda. Ranto, la pastora, de moreno
aterciopelado, enamorada de Eroción, el hermoso adolescente, capaz de confundir a Acteón con Ulises, "cuando peregrinaba por el mundo, tal como lo contaba el padre Homero".
Sónnica, como una diosa. Bucles
rubios que se precipitan sobre la frente. Ojos negros aterciopelados,
caricia sedosa en la mirada. Y Anibal, entonces joven y proporcionado. Tez
bronceada. Cortos rizos, que dejan al descubierto los lóbulos de las orejas, de los que
penden dos grandes discos de bronce.¡Y Sagunto!, pilar caído de Afrodita: "Todos
la vieron. Parecía una Furia agitada por la amarga voluptuosidad
de la destrucción. ¿Para qué las riquezas? ¿Para qué vivir?... Sónnica
dio la señal arrojando en la hoguera una imagen de Venus en jaspe y
plata... ¡Anibal exige riquezas! ¡Venid, arrojad aquí todo lo
vuestro! ¡Que el africano se lo dispute al fuego!... Sónnica se recogió
la túnica en torno del talle: ¡El que no quiera ser esclavo, debe
morir!... Acteón vio como la griega recibía una cuchillada en el
cráneo: "¡Acteón!...El ateniense quiso correr hacia ella. Sintió en su costado el
frío hierro perforando sus carnes...Una oleada de líquido caliente y pegajoso le cubrió el rostro: era la
última sangre... Una centauro negro se cernía sobre los
cadáveres, y al mirar la iluminada Sagunto, reía con diabólico gozo...
Pasó junto a él. Era Anibal, poseído de la furia del triunfo, trotando
en un caballo negro... El griego no vio más. Volvió a caer en la eterna
noche... Anibal galopó hacia el mar,  miró a Oriente,
y extendiendo el brazo cual si quisiera prolongarlo por encima de la
extensión azul, gritó amenazante: -¡Roma!... ¡Roma!...-"¿Quo Vadis?" del
polaco Sienkiewickz hacía furor por entonces. "No seguí una moda literaria. Escribí este libro, pensado en mis años de
estudiante, como obligado complemento de mi obra sobre la tierra natal"
V.B.I. 1923.
Publicado el: marzo 17, 2008
Puntúe esta sinopsis : 1 2 3 4 5

Bookmark & share this post

.