Sodoma y Gomorra es el cuarto volumen de la monumental novela del francés Marcel Proust, En busca del tiempo perdido. En él aparece un tema sugerido en los textos anteriores (Por el camino de Swann, A la sombra de las muchachas en flor y El mundo de Guermantes): El homosexualismo. al comenzar la novela, el joven narrador observa con curiosidad al barón de Charlus y a Jupien sostener una relación de tal tipo. Como en el segundo volumen, las acciones transcurren en las playas de Balbec, Albertina, la novia del protagonista, vuelve a jugar un papel fundamental. Algunos hechos, como ver a la muchacha bailando y juntando sus senos con su amiga Andrea, le van a hacer pensar al protagonista que Albertina, a quien a veces ama o le es indiferente, es lesbiana. Los relatos de Marcel Proust detallan minuciosamente la vida aristocrática y burguesa. Aquí vemos cómo de desarrollan las cenas de Madame Verdurin. Estos hechos, aparentemente triviales, son aprovechados al máximo por Marcel Proust para reflexionar profundamente en torno a la naturaleza social y psicológica de los seres humanos. Al final, Albertina revelará inconcientemente que pertenece a la ciudad de Gomorra. Ya no hay dudas. Es lesbiana. Descubrimiento doloroso que, paradójicamente, impulsará al protagonista a casarse con ella para no perderla. Como en los siete volúmenes de En busca del tiempo perdido, el verdadero protagonista de Sodoma y Gomorra es el lenguaje. Marcel Proust constituye una prueba fehaciente de que la verdadera
literatura es, ante todo, poesía
Publicado el: marzo 16, 2008
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