Stephen King ha escrito sobre zombis, sobre vampiros y sobre el fin del mundo. Ha imaginado un auto asesino, un perro
asesino, un payaso asesino y teléfonos celulares asesinos. Pero cuando realmente quiere asustarnos, saca a relucir su monstruo más temible, esa masa estremecedora de ego e inseguridad conocida como... el escritor.Los escritores de King tienen cierta tendencia a funcionar como conductos hacia el mundo sobrenatural, lo cual termina generalmente en un carnaval de violencia. El autor parece sugerir que toda esa meditación vertiginosa frente al escritorio deja la carne abierta a la corrupción. Pensemos en Jack Torrance, el irascible dramaturgo de El Resplandor (1977). En un momento puede estar trabajando frenéticamente en una obra de cinco actos y al siguiente persiguiendo a su esposa y a su pequeño hijo con una maza comandado por sombras vengativas. O tomemos el caso de Thaddeus Beaumont, el novelista de modales delicados de La mitad oscura (1989) que alcanza el éxito material sólo después de adoptar un seudónimo. Thaddeus se deleita en la libertad de escribir "cualquier cosa que se me antoje sin que The New York Times Book Review esté espiando sobre mi hombro", pero resulta que entonces su alter ego cobra vida y se entrega a un desenfreno homicida.En un ensayo de 1993, King escribió: "La pregunta que me obsesiona y me acosa y que nunca me abandona totalmente es: ¿Quién soy cuando escribo?" Esa misma pregunta está en el núcleo mismo de su última novela, La
historia de Lisey. El protagonista del libro, Scott Landon, novelista frágil, premiado, la responde así: "Estoy loco. Tengo alucinaciones y visiones... Las escribo y la gente me paga para leerlas". Una vez más, King encuentra el terror en el acto creativo, pero por primera vez descubre en él también posee belleza.Nuestra heroína es la viuda de Scott, Lisey Debusher Landon, de 50 años. Al principio, aparece como abnegada y monótona, y es casi como si King se hubiera dispuesto a escribir este libro inyectándole una buena cuota de Anne Tyler. Pero bastante a tiempo surge un personaje con características de lobo encadenado en un sótano, un parricida y cazador furtivo que habla (como anteriores villanos de King) con acento sureño. En el momento indicado, Lisey descubre que debe atacar a los cazadores furtivos de este mundo y enfrentar a una bestia sedienta de sangre en el mundo del más allá.Lisey y Scott alcanzan la verdadera intimidad cuando él se corta la mano izquierda, en forma deliberada y cruda, y le muestra la sangre. Lo hace una noche al comienzo de su relación para expiar el hecho de haberla dejado esperando. "¡Es una
variable, Lisey!" Le dice. "Y no cualquier variable, ¡es una variable-sangre!". Ella piensa que está loco, pero la "variable sangre" finalmente la lleva hasta Boo''ya Moon, una región fantástica de la que Scott había escapado de niño cuando su padre cruel le cortaba una lonja en sus intentos por liberar al "sucio malo".Lisey tiene tres hermanas, una de las cuales es extraña, y por momentos, La historia de Lisey es muy parecida a The Ya-Ya Sisterhood Goes to Hell. Si la novela breve de King El cuerpo (1982) fue su loa a la niñez masculina y al vómito, La historia de Lisey es entonces su oda a la hermandad y a la sangre. En otro nivel, trata de la propia ansiedad del escritor. ¿Quién soy cuando escribo?La historia de Lisey tiene éxito precisamente allí donde Saco de huesos, su hermana gemela, fracasó. Los dos libros son historias de amor sobrenaturales centradas en el duelo y el matrimonio. Pero Lisey y Scott son mejores sujetos de novela que sus homólogos de Saco de huesos. Son locos y dramáticos. A diferencia de la pareja del libro anterior, que se ve arruinada por la maquinaria defectuosa del argumento, Lisey y Scott son la historia. Encajan perfectamente en la máxima de F. Scott Fitzgerald "La acción es personaje".En La historia de Lisey King es diestro como un lanzador de béisbol veterano, que utiliza todos los trucos de su carrera para obtener un buen efecto. Termina capítulos en la mitad de una frase, abre y cierra cursivas, se interna en el verso, cambia hábilmente tiempos de verbo y alterna puntos de vista y narradores para tallar mejor su gran historia. Las escenas del galanteo y el matrimonio de Lisey son realistas y extrañas y las partes ambientadas en el mundo de los muertos de Boo''ya Moon, resultan persuasivas y fascinantes.Boo''ya Moon es "el mundo dado vuelta como un bolsillo" y es tan real como el Mundo del Nunca Jamás de J. M. Barrie, como Oz de L. Frank Baum y el bosque de los Grimm. Igual que esos lugares, Boo''ya Moon surge de las ansias infantiles por las cosas que no nos dieron nuestros padres o cuidadores, y es tan repulsivo como maravilloso. De La historia de Lisey uno sale convencido de la existencia del reino fantástico de King y de algo más raro todavía en la ficción, un matrimonio duradero y feliz