Durante miles de años, la civilización egipcia usó un idioma escrito llamado jeroglífico. Muchos años después era muy difícl
poder estudiar la maravillosa cultura egipcia . Este idioma sería un misterio hoy en día, si no fuera por el
descubrimiento de la Piedra Rosetta. Esta piedra tiene tres diferentes tipos de escrituras-- la primera parte está escrita en jeroglíficos, la segunda parte en demónico (otro idioma usado en Egipto) y el último es griego. ¡Esto les dió la clave para poder descifrar el código de los jeroglíficos!. Hoy en día se suele nombrar a la Piedra Rosetta cuando se logra descifrar un código. Es por esta razón que, en honor a esta famosa piedra, a la más reciente misión de cometa se le dió el nombre de misión Rosetta. La historia de Egipto grabada en piedras, en numerosos monumentos, en papiros y fueron objeto de cábalas y conjeturas mientras los hombres no tuvieron en su mano las claves para descifrar la
escritura egipcia. La Piedra consta de un texto escrito es jeroglíficos egipcios y otro en escritura demótica (griego moderno). Este último, fue lo que permitió a los arqueólogos poder descifrar el antiguo lenguaje egipcio.Jean Francois Champoliion, contribuyó de manera desiciva al conocimiento de la escritura egipcia, descifrando personalmente gran número de inscripciones y proporcionando la clave de equivalencias entre los signos ideográficos y los conceptos por ellos representados, así como la lista completa de caracteres demóticos usados por los egipcios para escribir preferentemente los nombres propios extranjeros o ajenos a su cultura.Al final de su corta vida - nació en 1790 y murió en 1832 - dedicada al estudio, pudo llegar a conclusiones que hasta entonces había parecido de ensueño.. En una de sus cartas dirigidas al presidente de la Académie Royale des Inscriptions et Belles- Lettres, Champollion dice lo siguiente:"Es posible que muchas verdades concernientes a la historia de este famoso país, caigan por tierra como resultado de mis investigaciones, a las que he llegado por un proceso completamente natural"Su primer gran descubrimiento hacía referencia a la escritura hierática o sacerdotal y a la demótica o popular. Champollion demostró que ninguna de estas dos escrituras estaba compuesta por letras alfabéticas, como hasta entonces se había afirmado, sino por medio de ideogramas, es decir por signos que expresan conceptos en lugar de sonidos.Hasta el descubrimiento de este sabio francés, se había creído, que solo los jeroglíficos representaban este tipo de escritura por caracteres-concepto. Diez años de estudios logró un conocimiento casi completo tanto de la escritura hierática, como de la demótica, de su naturaleza, número de signos y reglas de combinación. Con ello echó las bases de la gramática y diccionario de estas dos escrituras en que está trazados la mayoría de estos documentos.Estudiando la famosa inscripción de la Piedra Rosetta, escrita en caracteres demóticos, halló una serie de símbolos que, a pesar de ser demóticos, tenían un valor silábico o alfabético. La presencia de estos símbolos en otros textos ideográficos le facilitó la verdadera pista para la lectura de nombres propios ajenos al país. El nombre de algunos reyes egipcios, como Tolomeo, pudo ser leído gracias a este método.Para estudiar los textos de la Piedra Rosetta, se basó en métodos de comparación. En efecto, dicha inscripción demótica iba acompañada de un texto en griego, que el sabio francés demostró ser idéntico al demótico. Por desgracia las inscripciones de la Piedra Rosetta no sirvieron para descifrar los nombres propios, debido a la cantidad de fracturas que presentaba la piedra. Cerca del obelisco se encontró, un pedestal, que al parecer en algun momento había estado unido al obelisco, que llevaba una inscripción griega con los nombres, entre otros, de Tolomeo y su esposa Cleopatra. Los signos combinados de las dos inscripciones, analizados fonéticamente, resultaron ser 11, correspondientes a consonantes, vocales o diptongos del alfabeto griego. El valor fonético de estos signos adquirió un carácter indiscutible, cuando al aplicarlos a otras inscripciones aisladas de monumentos jeroglíficos egipcios, se pudieron leer sistemáticamente los nombres propios extraños a la lengua egipcia, como por ejemplo, el de algunos emperadores romanos precedidos o seguidos del título imperial "Autocrator".La obra de Champollion tropezaba con enormes duficultades anta la aparición de un nuevo signo. Pero su dedicación le permitió llegar a grandes conclusiones. De este modo demostró que entre los alfabetos demótico y jeroglífico no existían diferencias básicas, sino la forma de los signos, siendo idénticos sus valores, por lo cual se deduce que en Egipto no podía haber más que dos sistemas de escrituras fonética : la jeroglífica - fonética usada en los monumentos públicos y la demótica - hierática, empleada para los nombres propios griegos.De aquí, pudo concluir que la escritura fonética estuvo en uso en todas las clases sociales de la nación egipcia, y se utilizó como auxiliar indispensable de los métodos ideográficos. Esta escritura auxiliar, que representa los sonidos y la articulación de ciertos nombres propios, fue empleada con anterioridad a las dominaciones griega y romana. Aunque parezca extraño, el uso de la escritura egipcia semialfabética no se debió a la infleuncia de estas dos naciones, sino que posiblemente fue el modelo en el cual se basaron los alfabetos de las naciones asiáticas occidentales, en particular de las vecinas inmediatas de Egipto.Todas estas conclusiones a las que hemos llegado, hacen de Champollion, el hombre más sabio y eminente en el desciframiento de los jeroglíficos.