Ana expresa su pesar ante la
guerra y considera lejano su final. Hay pobreza, la gente no tiene para calzado, anda mal vestida.
No hay suficiente comida, hay muchos asaltos. Los niños están mal nutridos y existen sabotajes contra las autoridades. La gente no tiene carbón y hace bastante frío. Existen una serie de epidemias, pero la esperanza está en el avance de los rusos, quienes se acercan a Rumania. Los alemanes han ocupado Hungría y allí todavía habitan 1,000,000 de judíos que la pasarán muy mal.
El martes 11 de abril de 1944 el anexo enfrentó una nueva aventura. Volvieron a intentar asaltar el almacén al hacer un agujero en la
puerta de abajo. Peter, Dussel, Van Daan y el Sr. Frank bajaron a ver lo que ocurría y en ese momento, una pareja que paseaba los alumbró. Por un momento, alguien se acercó a la puerta-armario e intentó abrirla. Todos suponían que era la policía y que la GESTAPO los descubriría. Ana ya estaba lista para morir y por un largo rato no se movieron y permanecieron en silencio. El WC apestaba porque todos lo ocupaban a raíz de los nervios. Finalmente tomaron la resolución de llamarle a Koophuis para avisarle del robo y para que enviara a alguien. Por 2 o 3 ocasiones intentaron abrir la puerta armario y alguien se postró frente a la puerta por unas cuantas horas. Todos mantuvieron silencio y calma. Cuando todo terminó y Koophuis llegó, les llamó la atención por haberse expuesto al salir a averiguar qué ocurría, pues ahora ya habían sido vistos por la pareja que paseaba.
Ana se siente emocionada porque ya besó a Peter. Su padre le ha pedido que mantenga distancia porque se pueden enamorar. No obstante, Ana continúa visitando a Peter y le escribe una carta a su padre para explicarle su sentir desde que están encerrados: la falta de comprensión y de cariño por parte de sus padres, noches enteras de sollozos y cómo ha encontrado en Peter a un amigo que la comprende y con quien puede compartir sus inquietudes. El padre de Ana sintió mucho pesar al leer dicha carta por su extrema dureza. Ana se percata de su error al realizar semejantes reproches.
Todos esperan el desembarco de los ingleses a Holanda. Ana cree que esto sucederá cuando los ingleses y los norteamericanos lo crean conveniente, no cuando un grupo de países afectados lo decidan, pues finalmente arriesgan a su gente.
Existe una nueva ola de antisemitismo, incluso en aquellos que eran buenos. Ana siente tristeza, pues ella ama Holanda y pese a que no tiene patria, desea hacer de Holanda un país hermoso con gente noble, su propia patria. No obstante, se dice que los judíos alemanes refugiados en otros países tendrán que regresar a Alemania. No puede comprender por qué los Holandeses, un pueblo bueno, juzga al pueblo más oprimido, más desgraciado y quizá, al más digno de compasión del mundo entero. Sólo resta confiar que esta ola de antisemitismo holandés sea pasajera, y al terminar la
guerra, los reciban como antes lo hicieron.
Entre tanto, han arrestado a su proveedor de legumbres porque albergaba a 2 judíos. Ahora pasarán hambre en el anexo, más restricciones alimenticias.
En mayo de 1944 Ana expresa que está de mal humor, deprimida y sin esperanza. La agobian varios problemas: por un lado, el proveedor de legumbres, el problema de los judíos, el desembarco que hace esperar, la mala alimentación, la tensión nerviosa, la atmósfera deprimente, la necesidad de libertad, la carga y peligro que implican para sus protectores, el miedo a ser descubiertos. Ni siquiera todo esto los hace desistir, aman la vida y no han olvidado la voz de la naturaleza, siguen esperando, pero Ana desearía que aconteciera algo pronto para eliminar la inquietud, así sabrán si deben vencer o perecer.
sobre su horizonte limitado y a magnificarlo en su juventud. Peter admira la fuerza y buen humor de Ana y por ello se aferra a ella.
Ana siente que existen más razones para confiar que la guerra terminará puesto que en julio de 1944 hubo una tentativa de asesinato contra Hitl