El Pequeño Extraño. Desde el momento en que tuvo en sus brazos por primera vez al pequeño David, la señora
Hundley sintió que algo no estaba bien. Sin poder definir claramente, qué, intuía que era un pequeño extraño, lejano, frío, ausente. A pesar de haber expresado sus temores al médico, éste no encontraba nada anormal en el niño, y le sonreía condescendiente, tratando de tranquilizarla con palabras como: “todo está bien, no hay motivos para preocuparse.” Pero ella comprendía que no era igual su relación, como lo fue con su pequeña hija, Ellen. Al momento de alimentarlo, él permanecía indiferente y lento para tomar el pecho. Al intentar cambiarlo de posición para darle el otro pecho, permanecía en la posición anterior, obligándola a adoptar posturas difíciles, a fin de poder amamantarlo. Cada vez que tenía al niño en brazos se afirmaba su convicción de que había algo extraño en él. La conmovedora historia de la dramática experiencia de la señora Hundley para comunicarse y lograr traer a su hijo
autista, a la realidad, rescatándolo de su aislamiento, hace de este libro un verdadero manual de consulta para estudiosos y padres que viven el mismo drama. La autora se ha ajustado en todo momento a la realidad, documentando incluso los diferentes episodios con fotografías, cada vez que le era posible registrarlas. Ha detallado exactamente el
comportamiento de los primeros meses de vida, y hasta los seis años de David, explicando las dificultades en el sueño, la comida, su
indiferencia al medio, el desconocimiento de la madre, su inactividad y su falta de alegría, lo difícil que era lograr vestirlo, dado su falta de cooperación. Luego de correrlo por toda la casa, él se dejaba caer como una muñeca de trapo, totalmente laxo. El Pequeño Extraño cuenta la historia de su pequeño hijo David, convirtiéndose en una notable labor de investigación sobre el
autismo, una realidad infantil más extendida de lo que se cree.