La vida
exagerada de Martín Romaña Martín es quizá el personaje más entrañable de la
literatura latinoamericana. Tiene
la ilusión de que París es la ciudad en la que podrá ser escritor, y por ello, viaja desde su natal Perú ha vivir las aventuras de las novelas de Hemingway que tanto le han seducido. Se da cuenta que ser latinoamericano no es lo mismo que ser norteamericano; y que hay más de un París, en especial para los extranjeros: y que la
literatura, el amor y la política; deben ir de la mano.
La novela tiene una estructura de caja china, participan dos narradores. Uno, que es el esencial, en primera persona con la voz de Martín Romaña y que constituye el grueso de la la novela. El otro narrador es omnisciente, aparece a veces, por momentos, como una señal de distanciamiento y a la vez continuadora de la historia.
El relato es narrado con lo que en teoría literaria se llama rasgos de oralidad. Anacoluto, in median res, hiperbatón, y demás figuras literarias que intentan crearnos la ilusión de oralida; es decir, de conversación.
Martín desde el comienzo de la novela pide autorización para la ficción y la exageración; por eso el relato contiene situaciones exageradas, como el naufragio de Martín en Panamá, la confusión de su pasaporte con una colombiano, ya en el aeropuerto de París y su llegada al puerto de Dunkerke donde se le hunde su enorme maleta caragada de libros clásicos. Una simbología para empezar con la desmitificación de la cultura europea.
Martín ingresa a estudiar Literatura a la Universidad La Sorbona y se desanima por la mediocridad de los profesores y alumnos, pero ama París y vive aventuras que no serán como las de su amado Hemingway; sino más bien, como el aprendizaje de ser ciudadano de segunda en un país racista, xenófobo y chauvinista.
Martín debe enfrentar además su condición de clase originaria, la de oligarca latinoamericano; y eso pesará en sus compatriotas y demás latinomericanos que lo verán como un niño rico estudiando en París.
Martín se casa con Inés, su novia peruana que llega a París becada, pero esta cambia su personalidad de católica limeña a defensora marxista. Martín deberá escribir una novela sobre sindicatos pesqueros para contentar a su esposa. Inés abandona finalmente a MArtín para empezar la guerrila en el Perú; pero termina casada con un economista brasileño en Río de Janeiro y viviendo de la manera más burguesa que darse pueda.
Sandra es una norteamericana que ama a Martín y se acuesta con todos los hombres de alguna nacionalidad víctima de su país imperio. Martín se disfraza de guerrillero para acostarse con ella.
Martín finalmente perderá el amor de Inés y de Sandra y tendrá una ensoñación quimérica con Octavia, a quien llamará Octavia de Cádiz y que conocerá después.
Martín sale del Vía crucis rectal muy herido y todavía enfermo, pero consigue finalmente su cometido en París, escribir y amar, esta vez a Octavia de Cádiz.
La locura acompaña a un humor e ironía delirante y por momentos sumamente grave y triste. El amor de
Inés de Romaña y luego de
Octavia de Cádiz serán el aliciente entre su realidad y ficción y su triunfo final en la vida.