Tal
vez sea demasiado atrevido escribir otra sinopsis de una obra tan bien comentada y sobre la que tanto se ha escrito durante
más de dos siglos, pero acabo de releerla y me apatece hacerlo, tal vez a alguien le aporte algo, o le refresque la memoria y le incite a retomarlo. Desde hace una semana casi todo lo que me rodea trato de mirarlo desde la candidez de Cándido y desde la sutil ironía de Voltaire, dos perspectivas que tradicionalmente se han presentado como excluyentes y, sin embargo,
tan magistralmente combina el autor. Pasaría horas hablando y, ¿por qué no?, escribiendo sobre este personaje y al acabar lo enlazaría con ese humilde hombre cuya
renta era de cuarenta escudos y trataba de comprender la incomprensible aritmética que regía, y rige, las cuentas públicas y la distribución de la renta. También relataría sobre el Micromegas y sus viajes interplanetarios y sus conversaciones con esos seres diminutos y arrogantes que habitan el planeta Tierra y así seguiría, como decía, horas y horas, aunque creo que lo mejor es dejar que cada uno lo descubra por sí mismo.