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Síntesis y críticas breves

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Impureza

por : Donanfer    

Autor : Marcelo Cohen
 En la primera página de Impureza , a vuelo de pájaro, se divisa Lamarta, imaginario suburbio ubicado entre la capital
y los barrios ajardinados de un mundo que pervive en un vagoroso futuro. Desde las alturas de un flaycoche (vehículos voladores presentes ya en Donde yo no estaba , la novela previa de Marcelo Cohen), el suburbio recuerda "la vasta proyección de un cerebro que sueña". Acto seguido, la nouvelle detecta y se lanza en picada hacia el sitio donde transcurrirá la acción, una "maraña de cuasicasas, estriada de barros eternos, que los lugareños llaman Lafiera". En ese conglomerado lumpen, atrincherados, los "impuros" comercializan lo requisado en las zonas pudientes. Esa primera imagen sintetiza la doble faz del mundo ficcional de Cohen. Hay un tenaz perfil intelectual en su narrativa, una marea de pensamientos que se van rumiando una y otra vez, con morosidad, en los bajos fondos de la conciencia. Sin embargo, ese torrente de ideas siempre termina por ser absorbido, con fortuna, por una trama nunca asertiva y una prosa de contornos oníricos, incorregiblemente plural. Impureza -que boyaba extraviada en una antología de relatos sobre el tango y ahora, con justicia, se publica de manera individual- es un buen ejemplo de ese cruce entre lo sensible y lo cerebral. En ella se relata la historia de Neuco, empleado de una gasomel (las estaciones de servicio de esa ciudad futurista), quien se encuentra habitado por el recuerdo de un único amor, Verdey. La vida del protagonista está encadenada a la melancolía, a la inacción y a la tenaz impresión de que la mujer muerta sigue, de una manera fantasmal, rondándolo. Antes de conocer a Verdey, Neuco y su amigo Abrán Baienas habían llevado la existencia inhóspita a la que los condenaba su relegado origen social. El camino de ambos terminó por dividirse cuando una profesora y un experto en neurología convencieron a Baienas de que tenía un futuro como intérprete musical. Con letras impregnadas de una "literatura del resentimiento", que "se ajustaban a los prejuicios que los acomodados de la sociedad tenían sobre los excluidos", Baienas llega al estrellato cantando merigüeles, melodions y melonches, parientes distantes de la cumbia actual. Neuco, que pierde contacto con él, conoce mientras tanto a Verdey, bailarina compulsiva y militante social, en la que "se aliaban el desenfado diestro del cuerpo y el fogonazo de la revuelta". También entabla trato con un tal Nígolo, quien lo introducirá, en ese barrio entregado a otras músicas, a la olvidada mitología del tango. En esas canciones que vienen del pasado, el reflexivo y melancólico Neuco encontrará una ética que reivindica "el orgullo ante las heridas de la existencia" y la "voluntad de no doblarse". Cuando Verdey muere en un accidente vial -acompañada por Baienas, que la sobrevive-, serán esas melodías que nadie frecuenta las que terminen por sacar a Neuco de su letargo, las que oficiarán de aliciente para vengar un crimen y una posible traición. A su modo, la nouvelle funciona como complemento de Donde yo no estaba , la poderosa novela que Cohen dio a conocer en 2006. Esta última ocupaba setecientas páginas, estaba escrita en forma de diario y, más allá de sus continuas y sorprendentes derivas, se atenía a una rigurosa linealidad. Impureza , en cambio, tiene un concentrado centenar de páginas y gira como un caleidoscopio infiltrado de recuerdos. La primera transcurría en el Delta panorámico que Cohen inauguró en Los acuáticos (2001); no hay signos de que Lamarta y Lafiera se encuentren (aunque bien podrían estarlo) en ese territorio imaginario anclado en el futuro. Antes que la repetición de señales de flaycoches, farphonitos, pantallators o las pastillas anamemorizantes (el Todoolvide, el Sinculpán), hay una indagación común: la de la identidad, el poder de los afectos y las posibilidades de construir una intimidad, ese "derecho imposible de vetarle a nadie". Esa intimidad, que entra en conflicto con la perpetua intromisión de
Publicado el: febrero 02, 2008
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