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La Conquista del Canal de la Mancha
La Conquista del Canal de la Mancha Con sus frías corrientes, sus galernas y su impredecible clima, el Canal de
la Mancha ha sido siempre una meta difícil para los nadadores de larga distancia de todo el mundo. Los nadadores de larga distancia, han competido durante más de ciento veinte años para conseguir nuevos récords de velocidad a través del Canal de la Mancha. El Capitan Matthew Webb, la primera persona en cruzar el Canal de la Mancha en 1875. Al prepararse para este reto, el atleta debe entrenarse duramente. Un nadador de larga distancia que no esté preparado para soportar una temperatura del agua de trece grados centígrados o menos, podría morir de hipotermia. Pero el mayor peligro es lo impredecible del tiempo. También son comunes los bancos de niebla inesperados. En 1875, cuando el capitán inglés, Matthew Webb declaró su intención de cruzar el canal a nado, los médicos declaron que era fisiológicamente imposible. Bien engrasado con aceite de marsopa, para luchar contra el frío, Webb se tiró al mar desde el muelle Admiralty en Dover a las 12.55 del mediodía del 24 de agosto. Le acompañaba una pequeña flotilla de barcos que transportaban árbitros y periodistas que estaban ansiosos por difundir el histórico evento. Nadando a braza de forma constante, Webb se echó a la mar. Alimentándose con caldo de carne, cerveza, tazas de café y copas de brandy, Webb continuó nadando. Durante cinco largas horas, Webb luchó contra la corriente junto a la costa de Calais. En Inglaterra, Webb fue recibido como un héroe. Su extraordinaria proeza capturó la imaginación del público hasta tal punto que ayudó reconocimiento oficial de la nación como deporte. El primer campeonato de natación a larga distancia se celebró en Inglaterra en 1877 y pronto se realizarían campeonatos similares en todo el mundo. El récord establecido por Webb permaneció hasta 1923, cuando Enrico Tiraboschi, un nadador italiano, realizó la travesía de Francia a Inglaterra en dieciséis horas y treinta y tres minutos. No sólo los hombres trataron de cruzar el canal. La corriente la arrastró por la costa hasta Kingsdown. «La señorita Ederle recibió una fuerte ovación de la muchedumbre que esperaba en la costa», anunció el periódico The Times, indicando además que era la persona más joven en realizar la travesía. La nadadora británica Dorothy Logan recibió un premio de mil libras por un supuesto récord de trece horas y diez minutos. Logan causó un enorme revuelo cuando reconoció más tarde que había trucado su travesía, sólo para demostrar lo fácil que era realizarla. La regla más importante consiste en que un observador de la CSA debe ser testigo de la travesía. El nadador que lo consigue, recibe un certificado de la CSA como reconocimiento oficial de su éxito. La marca actual ha reducido el récord establecido por Ederle a la mitad. El nadador norteamericano, Chad Hundeby consiguió un impresionante récord de siete horas y diecisiete minutos, desde la playa de Shakespeare en Dover, hasta el cabo Gris Nez en Calais, en 1994. Hasta ahora no se ha batido este récord. Las razones, según el observador de la CSA, Ray Scott, árbitro de trescientas travesías, son varias Los atletas actuales se benefician de un entrenamiento intensivo supervisado, mejores predicciones meteorológicas y un equipo moderno. Los protectores oculares estilo «percebe» han sido reemplazados por las modernas gafas. Algunos nadadores están verdaderamente obsesionados por el canal. Los británicos Alison Streeter y Michael Read, detentan el récord de la mayor cantidad de travesías realizadas por un miembro de cada sexo, treinta y dos y treinta y una respectivamente. Streeter también consiguió un récord de siete travesías en un año, en 1992. Pocas personas han realizado travesías dobles. Los primeros competidores solían comer flotando de espaldas en el agua, en descansos que solían durar unos treinta minutos aproximadamente. Burgess comió caldo de gallina, mermelada de grosellas, carnes blancas, chocolate caliente, uvas y champán, durante su travesía en 1911. En la actualidad, los nadadores flotan de pie, mientras beben sus cóctails energéticos. Otro sistema para ahorrar tiempo consiste en mantenerse siempre cerca del barco piloto. Los nadadores que se alejan pierden un tiempo precioso tratando de volver al barco. El capitán Webb nadó unos sesenta y un kilómetros, cuando la distancia real es de treinta y tres kilómetros. Muchos opinan que cruzar el canal a nado es ya un récord en sí mismo. Hay nadadores para todos los gustos en el Canal de la Mancha. La natación de larga distancia consume unas cinco mil calorías por hora. El nadador podría perder el sentido de la orientación rápidamente por falta de azúcar. Ahora se consumen generalmente líquidos nutritivos de fácil digestión. Pero no todos optan por el biberón.Algunos nadadores han realizado la travesía con métodos alimenticios más tradicionales. En 1965, el nadador guatemalteco, Danilo López, siguió una dieta de lo más peculiar. A mitad de camino le entregaron una enorme bandeja de sandwiches, que colocó sobre su casco y fue consumiendo por el camino, aunque estaban completamente mojados. Los alimentos ricos en potasio, como los plátanos, que evitan que el cuerpo pierda minerales, son una de las comidas favoritas de los nadadores maratonianos. El récord de la mayor cantidad de plátanos consumida en ruta, lo detenta el equipo de relevos de Spitalfields Market en Londres, cuyos hambrientos miembros consumieron doscientos para conservar su nivel energético.
|Donanfer
Publicado el: enero 18, 2008
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