EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL COLERA.El amor impasible y las frenéticas cartas de Florentino Ariza, hacen que Fermina Daza que obligue a crearse un amor imaginario, inexistente si se piensa bien, pero más aun que todo esto un futuro irreal, que termina en un encuentro desalentador que se había pospuesto
hace mucho tiempo y al caer en la realidad de su apagado, oseo y pétreo prometido; Ahí viendolo frente a frente, su sentimiento se desvaneció y su corazón se congelo, le pidió al pobre y enamorado Florentino Ariza que no la buscara más.El tiempo pasa para él, las mujeres también, pero el amor y la ilusión de Fermina Daza persisten en su pensamiento y es que esas insignificantes noches y días de revolcones y desafuero no eran mas que ensayos del amor, preparandose para Fermina fervientemente. Mientras que ella encontró el amor en el primer hombre que la vio desnuda, el joven apuesto y bien acomodado
doctor que le palpo el pecho, estando ella en su adolescencia, había regresado a la ciudad de sus estudios en el extranjero, medicina Y es que era todo lo que el papa quería (dinero y poder) y algo de lo que ella siempre quiso, aunque parte de lo que quiso se fue con el escuálido Florentino Ariza que por un tiempo se estuvo acostando con su sobrina de catorce años, hasta que se suicido desesperada por el abandono de su protector y amante. En fin el hombre que llego a querer con rabia, digo con rabia porque siempre mantuvo su espíritu indomable, era Juvenal Urbino.En este triangulo de amor que siempre se mantuvo a pesar de que no fue paralelo y estuvo en estado de pausa por 51 años, 9 meses y 4 días, hubieron invitados por parte de Juvenal Urbino y Florentino Ariza, aunque el doctor solo tuvo una relación extra marital, la tuvo, y fue con una mulata candente que lo recibía casi desnuda a veces, mientras veía al lascivo Juvenal, correr hacia ella por lujuria y desenfreno, para no levantar sospechas llegaba con motivos de chequeos médicos, y vaya que chequeos, creo que usaba el termómetro. Solo basto una mención, una sospecha acertada de parte de Fermina Daza para que el sumiso, cesara por completo sus tardes de desafuero, y es que Fermina Daza siempre fue una Atahorma de pasión salvaje y a la vez febril.Hablar de los actos pasionales de Florentino Ariza seria una larga parábola, ademas de que habría que preguntar en cada burdel que frecuento, entre otros lugares y hogares, pero eso no es necesario, porque nada de eso realmente le importo, casi ni le dolió cuando su sobrina de cariño se suicido y es que para el solo existía una mujer para amar, como ya saben es Fermina Daza.Al fin y no sin luchar des pues de que murió Juvenal Urbino, “EL HOMBRE DEL CHORRO VAPORIFERO”, lo dice mejor Gabo, pero la escena fue así, no era la primera vez que sentía esa presencia, mucho tiempo antes, cuando ella iba a la
iglesia acompañada de una meretriz, el
dios que el tiempo se detuvo y se desfragmento en una nerviosa e impávida vista a la fantasía por parte de Florentino Ariza, esta vez ambos eran viejos, casi no lo perdona cuando le dijo que no hacia ido para darle el pesame, sino para consolarla y amarla.Era un amor que estaba destinado a ser, aun así fuera tarde (a mas de setenta
años de edad) y zarparon en una aventura de segundas oportunidades y de pasión autumnal, era un amor en las vías fluviales, era un amor para nunca querer regresar, era EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL COLERA.
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