Ácido, cínico, blasfemo por momentos, depresivo, político, aburrido en ocasiones, absurdo, delirante, elocuente, magistral
a lo largo de su vida.
Así es Joaquín Sabina y así se muestra en su obra autobiográfica titulada “En Carne Viva” en la que se despacha regalándonos innumerables historias.
A este español le “sobran varios motivos” para estampar su historia en unas cuantas hojas que perduren en el tiempo. Sabido es que tiene más
noches que la luna, amistades por doquier, mujeres de todo tipo, y algún que otro problemita con la ley. Todo este cóctel de emociones es el que se propone contarnos Joaquinito.
Pasando por su niñez, sus amores (sus muchos amores), su familia, sus amigos (Maradona, Fito Paez, Charly García, Serrat, Ana Belen, Fontanarrosa y muchos más), sus 19 días y 500 noches, su España, su Boca Juniors, su Real Madrid, nos invita a meternos aunque sea sólo un rato en su vida y disfrutar de su excéntrica personalidad.
Roza el drama al hablar de sus adicciones, aunque sale siempre airoso con alguna trastada que arranca risas y borra tristezas, se pone
serio y habla de política y religión pero ni él mismo se cree lo que dice y en todo momento nos recuerda que de todas la vidas, si le dieran a elegir el siempre escogería la “del pirata cojo con pata de palo, con parche en el ojo, con cara de malo, el viejo truhán capitán”.
No hay lugar a dudas de que este libro marca un serio crecimiento interno en la vida del canta autor. Se lo observa mucho más racional y pensante a la hora de afrontar sus realidades y aunque admita que para escribir 19 Días y 500 Noches consumió cocaína, reflexiona sobre las consecuencias de las drogas y su severo problema de salud que casi lo lleva a la muerte.
Fresco, bien narrado, ágil para la lectura, “En carne viva” es una obra literaria digna de ser saboreada por seguidores, detractores y neófitos de Joaquín.