Al cerrar la puerta, es como un espejo para las
mujeres que han vivido la
violencia y/o el maltrato en su hogar, o en su
relación de pareja. Cada palabra es certera, veraz, y uno logra sentirse identificado en alguna situación como mínimo.Muestra como desafortunadamente las mujeres víctimas de
violencia no aprenden de experiencias o testimonios ajenos. Al parecer la negación es el común denominador.
Las mujeres por más que hemos intentado conseguir nuestra autononía e independencia genuina no la hemos logrado porque siempre estamos ligadas a un hombre sea física, sentimental, emocional, intelectual o económicamente. Además de los casos ejemplificados de violencia, se presentan también posibles soluciones a cada circunstancia, y aunque ninguna de ellas muestre a Dios como solución; personalmete creo que EL es la única. Yo no me quedaría averiguando si el maltratador cambiaría para bien, yo lo abandonaría.