"Muchos
años después frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota
en que su padre lo llevó a conocer el hielo"
Así comienza una historia llena de fantasía donde se esconde la esencia de lo real-maravilloso y que logró atraparme
con tal fuerza que nunca he logrado escapar de Macondo... creo que mi alma aún vaga entre las ruinas de la vieja residencia de los Buendía. Confieso que muchas veces me he despertado en medio de la noche soñando con el corredor de helechos y begonias. No me equivoco si les digo que esta novela marcó el comienzo de mi verdadera pasión por la literatura.