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Síntesis y críticas breves

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Mi vida sigue igual

por : robertico    

Autor : Roberto Valdes Martinez
Mi vida sigue igual
Así continuo mi vida y mi educación general, escolar y familiar, mis relaciones de amistad con
aquellos jóvenes bitongos que Vivian en otro mundo, rodeados de riquezas y abundancia. Aquella vida ficticia, de egoísmo ligado con abundancia, de envidias, vanidades, oportunismo, hipocresía en todo lo que se hacia y decía. Yo tenía una novia que nos llevábamos súper bien y su papa quería que yo me casara con ella y que administrara los bienes de su poderosa familia. El me recomendaba que estudiar, que libros leer, como prepararme, me regalaba libros de contabilidad y sobre temas económicos, es decir que la formalidad de aquella relación ya estaba organizada por vía de un interés económico, de unir los capitales y los apellidos de dos familias poderosas. Aquella gente vivía sumida en bailes de disfraces con mascaras y trajes antiguos, recuerdo una comparsa que sacaron aquellos muchachotes por la avenida principal de Guanabo, vestidos con trajes de tela blanca brillante, con largas rayas azules, sombreros de pajita o jipi-japa, como se les llamaba y unos pantalones de mucho brillo, azul oscuro y zapatos blancos, parecíamos todos uno payasos bailando Charlestón, que era un baile gringo de moda en Cuba. La composición de aquella comparsa era el hijito de, la hijita de fulano, todos con apellidos de alta alcurnia. Desde el primer momento me pareció muy ridículo, pero las amistades y la novia me invitaron a participar y así lo hice. Las fiestas eran con champaña para el brindis, el cumpleaños de la señorita fulana, los 15 de periquita y su presentaciones sociedad, el compromiso de los hijos de-con fulano y fulanita, las despedidas de solteras y solteros, las misas los domingos, las fiestas de navidades, el día de reyes, paseos en varios autos descapotables llenos de muchachones y muchísimos temas que flotan en las cabezas huecas de aquellos señorones. Yo participaba en muchas de estas actividades, pero siempre las analizaba desde otro ángulo y con conocimiento de causa.
Al parecer en ocasiones se me pasaba la rosca y algún joven o padre de alguno de ellos se me acercaba y me preguntaba, ¿no te sientes bien? ¿Por qué no te diviertes al igual que tus amigos? O me decían, cada vez te vemos mas apartado de todos nosotros.
Más adelante en las reuniones del club de la Playa de Tarara o del Guanabo Yak Club o del club de Ferreteros y otros a los cuales pertenecía la familia, todo era igualitos, ostentación, derroche, falta de sensibilidad, opulencia. Las conversaciones de los hombres se basaban en los negocios, en hacer relaciones con fulano de tal, pues le convenía a ellos, o los problemas que se le habían presentado en el yate o en la finca de recreo o en la finca grande de producción o que se le enfermo uno de los caballos o la yegua que compro y que costo no se cuantos miles de dólares y así era todo aquel mundo. A cada rato salía uno haciendo el cuento heroico de que se había acostado con la sirvienta de la casa o con la hija o la hermana de esta, haciendo alarde y emitiendo risotadas. Yo por dentro quería explotar o mejor dicho reventarlos a todos.
Las temas de las conversaciones de las mujeres se referían a: fui a la peluquería del Fontén Blue (Miami) el fin de semana, compre tanta ropa del modisto fulano de tal, o me compre cinco pelucas o tal brillante o una gargantilla de no se cuantos diamantes, un reloj de tal marca, me lo hicieron exclusivo o compre una cartera de piel especial, compre tal juguete para el niño que es súper especial, o se ponían a hablar mal de alguna de las señoronas que no se encontraba presente en ese instante o de sus hijos, etc. Si por casualidad llegaba, enseguida todas se la comían a besos, la mayoría de las veces estos encuentros y conversaciones se producían jugando canasta (Barajas). Hasta el morir tenía la competencia y la ostentación: se le murió el marido o la madre u otro, a fulano o fulana; el lío era la esquela mortuoria en que lugar o periódico se publicaba,a que funeraria de lujo se llevaría el cadáver, etc. Además del tipo de caja que usarían para el muerto, o lo pondrían en una caja de bronce forrada en su parte interior de terciopelo y seda, etc. Muchas veces mandadas a hacer especialmente al gusto de los familiares, una funeraria alquilada solamente para su muertecito o que tipo de corona o flores del jardín tal y muchas otras cosas.
El final de esta historia: primero comencé a actuar en misiones clandestinas en la ciudad, mas vender bonos para recaudar fondos para los frentes guerrilleros, recoger medicinas, armamentos, a desarmar policías, y todo lo que fuese útil a los combatientes de la ciudad y de las montañas.
Prepare la finca de nuestra familia para albergar a los clandestinos perseguidos por la policía
un día recogí un poco de cosas útiles para supervivencia, y cruce ciudades, ríos y montañas, llegue hasta uno de los frentes guerrilleros y allí me quede como combatiente de la guerra de liberación que se desarrollo en nuestro país, para salir de ese mundo lleno de egoísmo, desamor y desprecio por el prójimo. Hoy aquí nos encontramos luchando por los humildes de la tierra, felices y contentos, todos los cubanos.
Robertico
Publicado el: diciembre 29, 2007
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