EL
FOTINGUITO AZUL
Hace muchos, que muchos años, caminaban por las calles de la Habana unos pequeños carros, a los
que todos llamaban fotingos.
Los fotingos eran muy populares y servían de medio de transporte a grandes señores y elegantes doncellas, unos eran rojos, otros verdes y llenaban de colorido las calles de la ciudad.
Allá por la calle Prado donde paseaba la gente, andaba un fotingo azul, que lleno de globos y flores, se dedicaba todas las tardes a pasear los niños por el malecón.
Los niños cantaban y gritaban de alegría encima del
fotinguito quien destellaba al escuchar a los niños cantar:
-Rápido y
despacito como me gusta mi fotinguito.
Pero un día en la tarde, al llegar los niños al prado, sufrieron una triste decepción, su fotingo no estaba.
Esperaron y esperaron, más fue en vano, el fotingo no regresó.
Lejos de allí, en un garaje triste y solo, estaba el fotingo pensando en que no podía caminar, el tubo de escape de gases se le había zafado y hacia explosiones contaminando la ciudad. Y no era correcto ensuciar el medio ambiente y el aire que respiraban sus amigos
- ¿Cómo haría para solucionarlo?-.
Un grupo de niños iba casa por casa preguntando si alguien había visto al fotingo azul.
Una señora que se balanceaba en un sillón en su portal al ver a los niños les pregunto:
-¿Qué buscan?
-Estamos buscando a nuestro amigo, el fotingo azul.
-¿El fotinguito?
-Si, claro, ¿sabe usted dónde está?
-Pues nada más fácil, caminen hasta el final del callejón y a la derecha van a encontrar un garaje de madera muy viejo, abran la puerta y allí seguro está lo que buscan.
Los niños salieron corriendo y al encontrar el garaje abrieron la puerta, allí estaba su amigo,
Triste y sin consuelo por no salir a pasear.
Los niños preguntaron:
-¿Que te pasa?
-¿Por qué estás tan triste?
-Se me ha roto el escape de gases y así no puedo salir.
-Enséñanos, tal vez te podemos ayudar.
-Agáchense, atrás tengo un agujero y necesito taparlo.
Rápidamente los niños se agacharon y descubrieron lo que debían tapar.
Uno de ellos dijo:
-Tengo una idea, espérenme aquí.
Salió corriendo y regresó al momento con un martillo, un alicate, un pedazo de metal, y unos alambres.
Doblaron el metal poco a poco para redondearlo, lo pusieron alrededor del tubo de escape y martillaron hasta que quedó tapado el hueco, con los alambres le dieron vuelta al metal y apretaron y apretaron para que no hubiera escape.
Todos se levantaron y dijeron:
-Listo, ya puedes arrancar.
Nuestro amigo no podía creer y desconfiado, arrancó; cual fue su alegría al saber que todo estaba
resuelto. Todos los niños se montaron y comenzaron a cantar: -Rápido y despacito, como me gusta mi fotinguito y entre el bullicio y la alegría siguieron paseando por el malecón hasta el anochecer, pero eso si; cuidando mucho la ciudad.
Pintado de azul clarito anda mi fotinguito, por calles y aceras, en la ciudad y en las carreteras. Me gusta como suena su floja carrocería, lleva suelta la cadena y esta lleno de averías, se le sale el radiador y no tiene retrovisor, todo el mundo lo conoce, mi fotinguito es el mejor. Rápido y despacito, como me gusta mi fotinguito, las curvas y las esquinas dobla a gran velocidad, el no vota gasolina porque quiere a su ciudad. Cuando ve la carretera se pone muy feliz y los niños que lo miran, todos se quieren subir. Rápido y despacito, como me gusta mi fotinguito. Mi fotingo es el mejor.
Robertico