HA LLEGADO LA HORA DE DAR A LUZ APOCALIPSIS Este libro está compuesto de de 22 capítulos.
Un libro que data
más o menos a finales del primer siglo de la era cristiana. Combina visiones, cifras, colores y símbolos en cuatro partes bien diferenciadas. La primera contiene mensajes para siete iglesias, a cada una se le pide enderezar el camino hacia la fidelidad (1-3) La segunda evalúa el accionar del Pueblo de Dios en el Antiguo Testamento (4-11) La tercera describe el combate entre las fuerzas del poder reinante, el imperio romano, con la iglesia naciente. (12-19) La cuarta describe los últimos tiempos y la vida en la Jerusalén celestial (20-22) Este libro tiene reminiscencias con el libro de Daniel del Antiguo Testamento, que sirve de alguna manera como modelo a este segundo Apocalipsis, del cual el toma varios de sus símbolos. Despierta atención la figura de una mujer (12, 1ss), vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Está embarazada y grita de dolor, porque ha llegado la hora de dar a luz. Simboliza sea a la Iglesia, sea a María que está por dar a luz al Cordero de Dios. Esta mujer está en contraposición con la mujer sentada sobre una bestia de color rojo, que tenía siete cabezas y diez cuernos. Vestida de ropas de púrpura y escarlata, y resplandecía de oro, piedras preciosas y perlas y era la madre de las prostitutas (17, 3ss). Una clara alusión a la sede del imperio romano rodeada por siete colinas y varios reyes esparcidos por la geografía de aquel imperio. Por otro lado, hay otra señal, la figura del dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y en las cabezas un título que ofende a Dios, simboliza al poder reinante. Aunque el número siete tiene el valor de la plenitud, el poder en sumo grado, la diferencia es que este poder es limitado (13, 1ss). En contraposición con esta bestia está el jinete del caballo blanco, que lleva el nombre de “Fiel” y “Veráz”. Es el que Juzga con justicia. Su ojos son llamas de fuego, tiene en la cabeza muchas coronas y lleva escrito un nombre que sólo él entiende. Viste un manto empapado de sangre y su nombre es la Palabra de Dios, el Rey de reyes y Señor de señores (19, 11ss). La mujer protegida por el espíritu de Dios, es llevada al desierto para ser resguardada. Mientras tanto el dragón derrama sangre para derrotar a la mujer. Pero la tierra traga esa sangre, es decir, la multitud de los mártires que derramaron su sangre por no adorar a la bestia, ellos dan su vida por ser fieles al Cordero. El poder del dragón se alía con otros poderes para derrotar a la mujer. Si bien por un tiempo dominará, al final será derrotado por el Cordero y sus ángeles. La cifra de la bestia es el seiscientos sesenta y seis. Una cifra que infunde terror para los que leen sin tener en cuenta que es propio del género apocalíptico hablar en símbolos y cifras; las cifras son una clave para dar a entender a los destinatarios del libro de quién es el responsable de todo lo que viene sucediendo en tiempos de persecución. Para muchos esta cifra no representa sino al primer perseguidor de los cristianos, el emperador Nerón, después del incendio de Roma. Pero, también representa a los demás emperadores que le sucedieron y persiguieron a la Iglesia. Con un poco de cuidado si se suman los valores de las consonantes en hebreo kaiser Neron, resultan precisamente, seiscientos sesenta y seis. Detrás de la figura de este emperador están los demás emperadores que persiguieron a los cristianos del primer siglo y en consecuencia a los que vinieron después hasta cuando la Iglesia se convirtió en religión del imperio. La figura del Cordero, el Alfa y Omega, el primero y el último, el Rey de Reyes, el Vencedor. Su poder es para siempre y es el centro de atención de todo el libro. El cordero vencerá el poder de la Bestia, el poder del imperio romano, con el poder de la Palabra, de su Muerte y de su Resurrección. Cuando Cristo, el Cordero de Dios, el León de Judá venga por segunda vez instaurará definitivamentela Jerusalén celeste (22, 1ss), allí ya no habrá más noche, porque esa Jerusalén será iluminada por el mismísimo Dios. Aquellos que han lavado sus vestiduras en la sangre del Cordero, es decir, los mártires, los fieles al Cordero (20, 1ss), serán los que habitarán la Jerusalén Celestial (21, 1ss), enquistada sobre las doce columnas con los nombres de los doce apóstoles. La actualidad del libro del Apocalipsis es que se presenta como un bello libro que invita a la fidelidad y al testimonio del nombre de Cristo, sin importar las persecuciones o las incomodidades que ella trae. Es el libro de la confianza y de la fe firme en el Cordero de Dios.