• Registro
  • ‎¿Qué es Shvoong?‎
  • Iniciar sesión
    Iniciar sesión
    Recordar mi nombre de usuario ¿Olvidó su contraseña?

Síntesis y críticas breves

.

Shvoong Principal>Libros>El Fervor Patriòtico de Juana de Arco en la Guerra de los Cien Años

.

El Fervor Patriòtico de Juana de Arco en la Guerra de los Cien Años

por : Donanfer    

Autor : Donanfer
Aquel exceso de miserias había despertado el patriotismo en Juana de Arco. Por todo el reino empezaba a manifestarse un odio
violento contra los ingleses. El sentimiento patriótico, apenas nacido, encontró su más sublime expresión en una joven llamada Juana de Arco. Cuando todo hacía prever la total caída del territorio francés en manos de los ingleses, surgió una figura extraordinaria: Juana de Arco. Era la tercera hija de un matrimonio de labradores acomodados. Después tuvo varias visiones vio, en medio de un gran resplandor, primero al arcángel San Miguel; más tarde a Santa Margarita y a Santa Catalina. El arcángel le habló « de la gran piedad que había en el reino de Francia »y le dio orden de ir a Francia. Las visiones fueron cada vez más frecuentes y las órdenes cada vez más apremiantes. Por segunda vez Juana compareció ante Baudricourt diciéndole: -"Mi Señor, a quien pertenece el reino de Francia, me ha ordenado que llegue hasta el Delfín para que lo haga consagrar y ser rey, a despecho de sus enemigos."Después de muchas vicisitudes pudo comparecer ante el delfín Carlos VII. Juana, que jamás había visto al Delfín, se adentró entre los grupos de caballeros y doblando la rodilla ante el príncipe exclamó:-"Dios os dé buena vida, gentil Delfín. Las palabras de Juana de Arco se cumplieron. La noticia despertó en toda Francia oleadas de entusiasmo y en señal de júbilo fueron encendidas hogueras en las cumbres de las montañas. Inmediatamente de levantado el sitio de Orleáns, Juana quiso conducir a Carlos (imagen izquierda) a Reims para hacerlo consagrar. Carlos, mal aconsejado, vaciló casi dos meses, y solamente cuando Juana obtuvo la brillante victoria de Patay el 18 de junio contra Talbot, uno de los más célebres jefes ingleses, fue cuando se decidió a hacer el viaje. Aunque el país entre el Loira y Reims, estaba en manos de los borgoñones, después de haber tomado a Troyes al paso, Carlos entraba el 16 de julio en Reims, y el domingo 17 de julio era consagrado en la iglesia catedral. Ya sabemos cuán grande era la importancia política y religiosa de esa ceremonia. En adelante, Carlos era indiscutiblemente como se lo decía Juana, « verdadero rey a quien debía pertenecer el reino de Francia. » Después, las victorias se sucedieron sin interrupción: en Patay fue derrotado un cuerpo de ejército inglés, los franceses recuperaron las ciudades de Gien, Auxerre, Troyes, Chalons... Juana fué herida frente a la puerta de San Honorato cuyas fortificaciones avanzadas había tomado ya. Esta fué, otra vez, obra de los favoritos de Carlos VII, que temían la influencia que Juana y sus compañeros de victoria pudieran ejercer sobre el rey, y que estaban celosos de su gloria.Las victorias continuaron, pero las intrigas y envidias se alzaron en torno de Juana; el rey, que era desconfiado, sombrío y melancólico, dejó pasar en completa inacción todo aquel invierno. Juana de Arco, deseosa de acabar con los ingleses, marchó al sitio de Compiegne en el que fue hecha prisionera. Los ingleses celebraron la prisión de la doncella con un solemne Te Deum. Mientras tanto, Carlos VII, faltando al honor y al agradecimiento, abandonó por completo a su salvadora, vendida por Juan de Luxemburgo a los ingleses en ciento treinta y cinco mil  francos.Los ingleses buscaron en seguida los medios de las atribuirle un proceso. No les bastaba tenerla en prisión, era preciso acabar con su prestigio; y puesto que ella habìa anunciado que Dios quería limpiar de ingleses a Francia, era necesario probar que no era enviada de Dios, demostrar que su misión era una impostura y sus voces y visiones obras diabólicas. Del mismo golpe quebrantarían la confianza que los franceses tenían en la victoria final y deshonrarían al rey Carlos, que se había asociado a una hija de Satanás. Los ingleses encontraron un cómplice en el obispo de Beauvais Pedro Cauchón, una de las figuras más repugnantes e infames de la historia. El obispo Cauchon, afiliado al partido inglés, hizo incoar proceso eclesiástico contra Juana. Los interrogatorios duraron largos meses. Fue sentenciada a muerte en la hoguera por "herética, relapsa, apóstata e idólatra". El día 30 de mayo de 1431, Juana de Arco fue sacada de la cárcel para ser quemada en la Plaza del Mercado Viejo de la ciudad de Ruan. Cuando las llamas empezaron a subir, invocó de nuevo a sus santas y a San Miguel: expiró pronunciando dulcemente el nombre de Jesús. Los ingleses hicieron arrojar sus cenizas al Sena. Cuando las llamas rodearon su cuerpo, después de haber besado con gran fervor y repetidamente el crucifijo, exclamó: - ¡Jesús! ¡Jesús!... Juana tenía sólo 18 años. Las victorias de Juana de Arco señalaron el fin de la dominación inglesa en Francia. El mismo Carlos VII, al recobrar la ciudad de Ruan mandó revisar el proceso de Juana de Arco, que fue declarado injusto. Era lo menos que podía hacer. En nuestros días la "Doncella de Orleans" es venerada en los altares como Patrona de Francia. Fue canonizada en 1920 por el papa Benedicto XV. Su fiesta se celebra el 30 de mayo, día de su ejecución.
Publicado el: diciembre 22, 2007
Puntúe esta sinopsis : 1 2 3 4 5

Bookmark & share this post

.