PASIÓN, CRUFIXIÓN Y MUERTE DE JESUS EN MARCOS
El capítulo 15 del Evangelio de San Marcos, narra sobre la pasión, crucifixión
y muerte de Jesús, el Hijo de Dios.
Lo interesante de este texto es la parición por catorce veces la raíz Cruz.
Otro elemento que llama la atención es el lugar que el evangelista da a las mujeres, mientras todos los varones le han abandonado por miedo a los judíos, ellas persisten estar al lado de Jesús, no obstante que ha sido
crucificado. Y dehecho ellas se convierten en las primeras evangelizadoras, es decir, las que anuncian una buena noticia, que Jesús ha resucitado.
La crucifixión era el peor
castigo que los romanos infligían a las personas si estaban en contra del sistema establecido. Este castigo lo habían importado de los persas.
Debido a este caracter ignominioso de la crucifixión es que los romanos ponen al costado de Jesús a dos ladrones, o salteadores. Porque había osado llamarse Rey de los Judíos.
Al otro lado de la orilla están los sacerdotes, escribas y fariseos, que le manda cruficar porque Jesús es considerado blasfemo. Por ello, se burlan meneando la cabeza.
Uno de los compañeros de castigo le insulta a Jesús.
Por contradictorio e irónico que parezca, Jesús es verdaderamente Rey. Si bien el Título que ponen en su cruz es Jesús Nazareno el Rey de Los Judíos, como burla. Hay dos elementos que le confirman como verdadero Rey. Los mismos transeuntes dicen: a otros ha salvado y a sí mismo no puede salvarse.
Primero, el hecho de que el Cireneo le ayuda a cargar con la cruz. Es decir, tiene un siervo que ayuda al Señor, es decir, al Rey.
Segundo, el que comandaba a los soldados, el Centurión, termina confesando al ver como murió: "Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios".
Para la mentalidad hebrea e igualmente para los romanos de aquellostiempos un Rey era considerado Hijo de Dios. El centurión se convence que aquel crucificado es un Rey, por tanto Hijo de Dios.
La oscuridad, el templo que se parte, el terremoto, todos son signos prodigiosos, que no hacen sino confirmar que no era cualquier hombre moría, hay algo divino detrás de estos hechos.
El punto central de este capítulo es que Jesús, el Crucificado, es el Hijo de Dios. Si bien muere como abandonado de Dios. Pero el hecho que resucita, confirma, que su muerte tiene un significado mayor: que se cumplen sus palabras, entonces es un verdadero profeta. Pero a la vez para los cristianos la muerte y resurrección es el punto de confirmación de que Jesús es el Salvador. Hay una muerte y resurrección redentora.
Esta misma confesión, de que Jesucristo es "el Hijo de Dios" está en el primer versículo de este evaqngelio en el capítulo 1, 1.
Eso de la redención lo narra el capítulo 16.