Au
revoir Tragos de lejía
tras cometer una herejía.
El camarero ni me mira
temiendo
ver lo que mis ojos dicen.
Hueco obscuro del subconsciente
en el que borbotean
sueños perdidos
que jamás encontrarán su camino,
no quieren ser sueños míos...
Mares salados de petróleo concentrado
veo
perderse en el horizonte más condenado
engullendo un amanecer demasiado temprano.
Me muevo entre témpanos
que gritan histéricos al sentirse rozados.
Siempre viendo como la misma noche
reina en mi ser con su corona de estrellas
que invita a perderse en ella.
Mientras, gaviotas de asfalto
traen la lluvia con su llanto
calando en mi ser a cada paso.
No hay mayor tortura
que la que uno mismo se inflinge
entre miles de caras que fingen.
Negro, negro hay en todos los corazones
que chocan y explotan por absurdas razones,
dejando a la luz rota, suspirando
en recónditos callejones.
Au revoir luz, llegó la era oscura...