Viaje a ninguna parte
El polvo del
camino saluda a mis ojos caídos
no dejo de andar hacia nada
y aun así me perderé para siempre.
El
camino me rehuye entre sombras deshechas
que buscan el centro de ninguna parte.
Corre, camina sin descansar hasta que no puedas más
no estas, no serás y nunca te encontrarás.
Destino del viajero eterno,
sumido en redes de tormento.
Vagando entre matas desdeñosas
que florecen en los lugares que evita el viento.
Entrelazada a ecos dormidos en la luz del pensamiento.
Tan oscura como el traje de los escorpiones
con pajarita en sus aguijones.
Trotarás huyendo de la boca que todo lo sabe,
de la mancha que roe las tumbas de los sentires
clavadas en manos libres,
que despliegan sus dedos iniciando un vuelo incierto
hacia un mar abierto de barcos desiertos.
Luctua demente in corpore sano,
recojo sábanas frías tan temprano
por no pensar en dejar de lado mi rumbo nulo
recojo mis ganas gritando desnudo
por tersas pieles que gimen entre dientes
sin ningún disimulo.