El
narrador cuenta sus
recuerdos sobre Funes.
Apenas lo vio tres veces. La primera vez lo vio cuando iba a caballo
con su primo corriendo para que no les alcanzara la tormenta. Cuando llegaron a un callejón su primo le pregunta la hora a Funes, y éste se la dice exactamente sin mirar ni un reloj ni el cielo. El
narrador no presta importancia a esto.
No lo volvió a ver hasta unos tres años más tarde cuando volvió al pueblo. El narrador había iniciado estudios de latín y llevó varios libros allí. Éste se sorprendió cuando Funes, que había tenido una accidente que lo había dejado postrado en la cama , le escribió una carta en la que le pedía algún libro de esos y un diccionario para traducir.
Se los llevó . Pero el narrador recibió un telegrama urgente que le instaba a volver a Buenos Aires y Funes aún no le había devuelto los libros por lo que tuvo que ir a recogerlos. Allí pasó la noche escuchando a Funes.
Funes le habló de su gran memoria, de la enorme cantidad de
recuerdos que poseía y de sus intentos o proyectos en realizar un vocabulario infinito para la serie natural de los números y hacer un catálogo mental de todas las imágenes del recuerdo, ambos frustrados.
Funes murió muy joven.