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Frida Kalo: Entre el Dolor y la Genialidad

Reseña del Libro   por:Donanfer     Autor : Donanfer
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Frida Kalo: Entre el Dolor y la Genialidad

No resulta difícil empezar a investigar sobre la obra de vida de la pintora mexicana Frida Kahlo; tampoco es difícil encontrar datos biográficos. Hoy es la artista más cotizada de Iberoamérica. Sus obras y su historia de vida dieron lugar a que sobre ella se escribieran libros y se hicieran películas. La versión francesa con el film “Frida” y el último material cinematográfico sobre Frida Kahlo, protagonizado por Salma Hayek, son algunos ejemplos. ¿Cómo podemos conocer más a la persona de Frida Kahlo? ¿Relatar una cronología es acaso solo sintetizar la existencia de la pintora mexicana, reducirla a un par de líneas que sólo dan cuenta de una parte de lo que ella vivió? Todas las respuestas o ninguna pueden ser válidas para esta pregunta. Un camino opcional para acercarnos más a un personaje es el de indagar acerca de la historia de vida y las obras que realizó rescatando aquello que parece valioso. “Definir es limitar” dijo el escritor británico Oscar Wilde. Sin embargo hubo personas que hablaron de Frida Kahlo como pocos pudieron hacerlo. El famoso muralista mexicano Diego Rivera dijo sobre su esposa: La obra de Frida es ácida y tierna, dura como el acero y fina como las alas de las mariposas. Adorable como una sonrisa y cruel como la amargura de la vida. Nunca antes una mujer ha puesto tan angustiosa poesía en su lienzo El acercamiento a las obras artísticas, quizás, sea el punto de contacto más cercano que podemos tener con la fibra más íntima de la artista. Las pinturas de Frida pueden ser consideradas como re –presentaciones de una existencia que se caracterizó por ser dolorosa. Sus pinceladas de colores hoy nos hablan de ella, de sus andanzas políticas cercanas al comunismo, a Zapata y la Revolución Mexicana. También en sus cuadros rememora las relaciones amorosas con Diego Rivera, con León Trotsky y familiares. Los conflictos personales, dolores físicos, frustraciones personales. Diego enfatizó el sufrimiento físico que Frida tuvo. Y nombrar esto no es un hecho menor. A los seis años Frida sufrió poliomelitis que le dejó secuelas en una pierna que años más tarde tuvo que ser amputada; a los dieciséis años, cuando era estudiante en la Escuela Nacional Preparatoria de esta ciudad, resultó gravemente herida en un accidente con un camión que le quebró la columna. Por ese hecho desgraciado estuvo mucho tiempo postrada, con un corsé de yeso que llevaría gran parte de su vida. Sin embargo, fue en ese momento que el dolor físico y emocional fue fuente de inspiración y desahogo haciendo de la pintura un auténtico medio de expresión. Sin embargo, a pesar de los padecimientos, dio rienda suelta a su potencial creativo. “Me retrato a mí misma porque paso mucho tiempo sola y porque soy el motivo que mejor conozco" La columna rota (1944, colección Dolores Olmedo, Ciudad de México), representa alegóricamente el daño sufrido luego del accidente de tránsito. Ella se pinta de pie, semidesnuda, con su cuerpo abierto desde el cuello hasta el vientre, mostrando a través de la gran herida, una columna con numerosas fracturas. El dolor se acentúa por las lágrimas que bañan su rostro y numerosos clavos que le penetran la piel a lo largo de todo el cuerpo. Entre los elementos metálicos que la atraviesan se destaca uno enorme, enterrado en el lugar del corazón haciendo alusión a sus dolores emocionales. os tres abortos espontáneos que la mexicana padeció y la imposibilidad por ser madre tras el accidente, se plasma en Hospital Henry Ford (1932, colección Dolores Olmedo). Allí se puede ver un bebé y varios objetos, como un hueso pélvico y una máquina, esparcidos en una cama de hospital donde yace mientras sufre una intervención. El reflejo de sus emociones y la introspección que ejercía la pintora se muestra en Las dos Fridas (1939, Museo de Arte Modernos de México) la realiza en el momento en que se divorcia de Diego Rivera tras un engaño con su hermana En Nueva York en el año 1938 se realizó una exposición y, un año más tarde, su amistad con el poeta surrealista francés André Bretón le abrió las puertas para hacer una muestra en París. En abril de 1953, un año antes de su fallecimiento, expuso por primera vez en la galería de Arte Contemporáneo de Ciudad de México. Cincuenta y dos años después de su muerte Frida es un ejemplo de que la desgracia que le tocó vivir en su propio cuerpo no fue un impedimento para desarrollar el potencial artístico sino que fue la circunstancia que hizo brotar parte de una genialidad admirable. La brillantez que fue descubierta en momentos donde se aferró al arte para sobrevivir. Su pasión por la pintura también se nutrió de las grandes amistades como la de André Bretón y romances con León Trotsky y el amor de su vida: Diego Rivera quien la consideraba la mejor pintora mexicana. Si bien su arte fue reconocido por el campo artístico, no es por ello que creo que hoy merece un lugar entre las mujeres latinoamericanas sobresalientes del siglo XX. La pregunta de si es posible dejar surgir la genialidad a pesar del padecimiento corporal, Frida da una respuestacon esta frase: "Pies ...¿Para que los quiero si tengo alas para volar?". Simplemente, limitándola tal vez, esa sea la definición de la ingualable Frida.

Donanfer
Publicado el: 12 diciembre, 2007   
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