En primer lugar establece la ética como el saber más necesario para el hombre y muestra las dificultades que se presentan
para dominarla con exactitud.
Comienza hablando de lo bueno y de lo malo proponiendo
situaciones en las que habría que escoger entre una cosa u otra. Al principio muestra situaciones fáciles como saber si es bueno o malo beber lejía, tirarse desde un tercer piso, llevar una dieta de clavos y ácido prúsico... pero más adelante plantea situaciones más complicadas, situaciones en las que ya no está tan claro qué es lo bueno y qué es lo malo y habría por tanto que pensar seriamente en qué hacer. Es entonces cuando interviene la ética como ese “saber vivir” que nos permita acertar al tomar nuestras decisiones.
Por otra parte trata el tema de la libertad. Las
personas somos libres, nuestra vida, al menos en parte, es resultado de nuestras decisiones, de lo que cada cual quiere que sea. Establece la diferencia entre los animales y las personas con el ejemplo de las termitas y de Héctor. Mientras que los animales actúan de una forma instintiva, están “programados” y no pueden actuar de otra manera, las personas por el contrario actúan según su voluntad, eligen dentro de lo posible y por eso decimos que son libres. No somos libres de elegir lo que nos pasa sino libres para responder a lo que nos pasa de tal o cual modo. Es decir, yo no soy libre para elegir ni el día que nací, ni el lugar donde nací, ni los padres de los que nací, pero si que soy libre para obedecer o revelarme, para ser prudente o temerario...
Por otra parte, Savater, se sirve del ejemplo del filósofo romano para demostrar que los hombres no actúan de una manera determinada sin más remedio, sino que actúan según su voluntad.