La obra de Beckett sabe a poco cuando cae el telón, o pasamos la última página; nuestra imaginación tiene que dilucidar si finalmente Godot vendrá, o si Vladimir y Estragón se cansarán de esperar en vano, si Pozzo seguirá explotando a Lucky, o si es realmente éste quien esclaviza a aquél.
Imposible conocer el final que se escondía en la mente
del autor, lejos de nuestro alcance; quizás nunca concibió ninguno. Tampoco yo solucionaré el problema de este ser incógnito que falta a sus citas y pega a sus sirvientes arbitrariamente, pero sí puedo añadir unas páginas que muestren mi propia visión de la existencia.
Pero cuando la vida es algo tan
absurdo como una zanahoria... esperar no es suficiente para solucionar sus problemas.
Esta obra de
teatro tiene mucha diversión, pero no tiene que digamos mucho argumento.
Esta obra trata de dos hombres que están
esperando a un tercero pero este tercero nunca viene y ellos se cansan de esperarle, y mientras les esperan pues les van pasando pasando unas series de anécdotas
divertidas.
Una de ellas es que llegan un militar
con una mascota y empiezan ha hacer cosas divertidas. Y así muchas más.
La absurdidad se percibe como poco razonable como totalmente falto de sentido o de conexión lógica con el resto del texto de la escena.
En la filosofía existencialista el absurdo es lo que no puede ser explicado por la razón y lo que niega a la acción del hombre toda justificación filosófica o política.
En el teatro hablamos de
elementos absurdos cuando no conseguimos vincularlos a su contexto dramático, escénico, ideológico.
Estos elementos aparecen en las formas teatrales con bastante anticipación a lo absurdo de los años 50.
El nacimiento del teatro absurdo se produce con la cantante calva de ionesco y con esperando a Godot de Beckett.
Publicado el: diciembre 11, 2007
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