La historia comienza en el siglo XII con la vida de una misteriosa judía lapidada que esconde un gran secreto. En la actualidad,
un profesor obsesionado con un figura antigua (Huwa al-Baqui ) del que sólo se conserva la cita: “el conocimiento es dolor y ese dolor es el precio por el placer infinito y divino de la sabiduría”, recibe la invitación de una anciana de estudiar el único e inédito libro de éste a cambio de la restauración de un antiguo fresco y de encontrar la
tumba de aquella misteriosa judía. Al llegar, se encuentra a Delmiro, un extraño personaje que será su compañero y ayudante en sus investigaciones. En el palacete se encontraba también la anciana, orgullosa y maniática llamada doña Elvira con su inconfundible olor a jazmines.
A lo largo de su investigación se descubren pedazos de historia y los lazos que unían a la judía (una mujer musulmana, inconformista, y ansiosa de saber que consiguió un gran poder curativo e inteligencia suficiente como para crear un golem y ser una con Dios ) con huwa al-Baqui. Así se llega a la conclusión de que Huwa al-Baqui y la judía fueron la misma persona y con el descubrimiento de su tumba se descubre la verdad: la noche que la judía de profundos ojos verdes daba vida a un ser
creado por ella, un muchacho enamorado de ella y de su encanto la observaba por la ventana. Cuando vio que ese ser abría los ojos corrió alarmado por la ciudad gritando: “ ¡ Es un bruja, la bruja del ámese Martín ha creado un monstruo!” . La judía Lilith asustada por los gritos arrancó una página del libro que estaba escribiendo y salió corriendo por equivocación hacia el barrio judío dónde una lluvia de piedras la dejó moribunda.
Un cuervo herido consiguió alertar al ámese Martín que consiguió escuchar las palabras de Lilith, en las que condenaba a Delmiro y Elvira a vagar con ella hasta el fin de los tiempos, esto es, con la inmortalidad. Por esa razón Delmiro y doña Elvira buscaban su tumba, para librarse de la maldición con la oración de la página arrancada con la que fue enterrada.
Abel no se sintió listo para levantar la losa de la tumba y destapar los secretos de Dios. Delmiro contempló esta limitación de Abel y se enfrenta contra Dña Elvira para permitir a Abel escapar pese a continuar él maldito. Abel huyó, no sabe cómo , ni porqué pero el límite de la locura lo sobrepasó y termina con horribles visiones en el manicomio; no pudo con tanta verdad.