El poema de Espronceda recoge varios fragmentos de la tradición literaria del romanticismo, como el donjuanismo del protagonista,
la ronda espectral, la visión del propio entierro, la mujer convertida en
esqueleto…
La personalidad de “don Juan” del personaje, puede estar inspirada en
El burlador de Sevilla, o No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague. Su arrogancia también nos podría recordar a don Jorge en
Santa Juana. La escena de doña Elvira convertida en un esqueleto espectral, puede estar influida por
El esclavo del demonio (San Gil de Áurea), donde Don Gil se encuentra con el esqueleto de Leonor. También se puede encontrar esta figura en relatos del Renacimiento y el Barroco. Por ejemplo en
Jardín de flores curiosas (Antonio de Torquemada) o
La constante cordobesa (Gonzalo de Céspedes). En esta escena, Don Félix, instigado por la curiosidad y su afán de conquistas, al alzar el velo de la dama, descubre una repugnante calavera que le desea, aparece Don Diego para mostrarle su nueva esposa y se funden en un remolino vertiginoso, preludio de un castigo imponente.
La visión del propio entierro, es la parte central del poema. Sus orígenes pueden estar en
El purgatorio de San Patricio de Calderón de la Barca, donde Ludovico Ennio, sorprendido por la visión del propio entierro, se arrepiente. Es de suponer que acudiera a la fuente de
El golpe en Vago de José Joaquín de Mora, o
El golpe en vago y Lisardo, el estudiante de Córdoba. de su amigo José García de Villalta. La similitud entre Lisardo y Don Félix está en la visión de las propias exequias y la conversación a uno de los presentes.
El aquelarre espectral también puede ser observado son una diferencia mínima en
La sinfonía fantástica de Héctor Berilos en el tiempo final, donde también se reúnen gran cantidad de seres sobrenaturales y demoníacos donde se entremezclan gemidos, gritos y carcajadas