La obra comienza cuando Pedro Gailo se cruza con un feriante y en medio de su conversación, Pedro Gailo descubre la antipatía que el feriante, llamado Lucero, tiene hacia la religión.
Poco tiempo después se produce la trágica muerte de La Reina en una feria cuando se encontraba junto a la Tatula. Con su muerte, la Reina deja sólo a su hijo el Idiota, y como herencia un carretón. La posesión del carretón será el motivo de la disputa entre su cuñada Mari Gaila y Marica del Gailo, hermana de la difunta, y al final se acuerda entre las dos compartir el carretón.
Pero pese al acuerdo mantenido sobre el carretón, Mari Gaila no cumple las reglas establecidas, y se retrasa en la entrega del mismo. Mientras Marica del Reino espera por el carretón, Mari Gaila, disfruta en la feria junto a mendigos, leñadores y criberos.
Allí conoce al compadre Miau, y ellos dos mantienen una conversación hasta altas horas de la madrugada.
Mientras, Marica del Reino informa a su hermano de la situación y le advierte de que su mujer le esta engañando en sus salidas con el carretón.
Esa misma noche, y bajo el efecto del alcohol, Pedro Gailo llega a proponer a Simoniña mantener relaciones sexuales.
Cuando Mari Gaila, se dirige de vuelta a casa, al parar en una taberna, descubre el cadáver de el Idiota, hijo de la Reina, muerto a causa de un ataque epiléptico.
Mari Gaila, ayudada por otras personas que estaban en ese momento en la taberna, introduce el cadáver de el Idiota dentro del carretón.
Al volver a casa, ella y su marido deciden enviar a Simoniña a aparcar el carro con el cadáver dentro a casa de Marica del Reino, y así librase de pagar el funeral.
Al despertar, Marica del Reino, descubre el cuerpo de el Idiota devorado por los cerdos, y cuando reflexiona lo ocurrido, llega a la conclusión de que, el cuerpo de el Idiota ya estaba muerto, y se lo trajeran para librarse de pagar el funeral.
Maria Gaila y Pedro Gailo discuten con Marica del Reino sobre quien debe de pagar el funeral de el Idiota.
Ese mismo día, le llega a Mari Gaila un mensaje de Séptimo Miau de las manos de la Tatula, en el que Séptimo Miau, le pide a Mari Gaila que se cite con él, proposición que Mari Gaila acepta.
Mientras que Séptimo Miau y Mari Gaila mantienen relaciones sexuales, son descubiertos por los vecinos del pueblo. Ellos despojarán de sus ropas a Mari Gaila y la llevarán desnuda hasta el pueblo montada en un carro.
A llegar al pueblo, Pedro Gailo, ve a su mujer sobre el carro despojada de sus ropas, y ante el efecto que le causa tal situación, Pedro Gailo se desmaya delante del pueblo.
Al final, Pedro Gailo recupera la conciencia y defiende la reputación de su mujer apoyado en la religión y demostrando que además de que nadie la vio manteniendo relaciones sexuales.